
Cuando un empresario le preguntó a Juan García Esquivel —cuyo centenario de nacimiento se recuerda este 20 de enero— dónde había nacido, el compositor, director de orquesta y pianista respondió: “Algunos dicen que vengo de Marte”.
A su música, más reconocida en EU que en México, se le ha llamado extraña, mutante, fuera de este mundo, espacial. Pero el artista, nacido en Tampico, dijo en una entrevista: “Le dicen música del espacio, pero cuando la escribí no pensaba hacer nada futurista. También le llamaban easy listening (fácil de escuchar), pero no creo que sea fácil de escribir”.
El inventor del lounge hizo todo “menos música de fondo”, advirtió Jon Pareles en su obituario para The New York Times una semana después de su muerte, ocurrida en Jiutepec, Morelos, el 3 de enero de 2002: “Orquestando standards o sus propias composiciones, con frecuencia empezaba con ritmos latinos y construía extravagancias de tres minutos que con regocijo alardeaban de los tan de moda equipos estereofónicos de alta fidelidad de la época”.
La revista Variety afirmó que su música “alcanza una nueva disonancia con ruidos extraños, yuxtaposiciones inusuales de sonidos instrumentales o vocales y cambios rápidos en tiempo, volumen y ambiente”, mientras que John Zorn lo definió como un “arreglista genial que creó una hermosa mutación pop”.
Esquivel —como se le conocía familiarmente— tejía ambientes sonoros que, sin perder su tono accesible, impresionaban por su experimentación del espacio. De ahí que uno de sus discos se titulara Other Worlds, Other Sounds (Otros mundos otros sonidos).
