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El libro Rosario Castellanos, intelectual mexicana (Ediciones del Lirio-UAM Iztapalapa, 2019), de Claudia Maribel Domínguez Miranda, es el resultado de cuatro años de investigación en torno a la escritora chiapaneca. Dentro de estas páginas es posible ver otro perfil de Castellanos, el de la intelectual y pensadora; asimismo, desde la trinchera de Excélsior, está su faceta como la incómoda periodista para el gobierno, quien la catalogó como comunista.
“Estuve tratando de entender a Rosario Castellanos desde un punto de vista transdisciplinario, esto quiere decir que su escritura integra varias disciplinas: la filosofía, la antropología, la sicología, entre otras. Yo analizo su obra partiendo de su concepto sobre qué es la literatura, el cual para ella, en definitiva, tiene que ser un instrumento que conmueva a la gente”.
Rosario Castellanos, prosigue Domínguez, “fue una escritora que tomó influencias de otras ciencias que estaba asimilando, porque hay que considerar que ella tenía conocimientos históricos muy profundos sobre México y, en general, era una erudita. Sin duda, me gustaría que la vieran (mi investigación) como una faceta nueva para comprender a Rosario Castellanos ya dándole la categoría de pensadora mexicana”, defiende la investigadora.
Compuesta por cinco capítulos —los cuales ahondan en temas como el feminismo en su vida y obra, su estancia en Israel como diplomática, el papel de intelectual de Castellanos y las reacciones del poder ante éste, y el periodismo y el proceso de concepción literaria—, esta investigación también constituye un musculoso corpus de textos, que van desde entrevistas a la escritora chiapaneca, estudios críticos sobre sus libros y una revisión de su obra ensayística, narrativa y poética.
“En esta investigación, producto de una tesis doctoral, estudio la teoría del campo intelectual y proyecto creador cuyo autor es Pierre Bourdieu. Parte de esa teoría consiste en analizar al campo de poder y la recepción que tiene sobre los escritores. En Rosario Castellanos había una genuina preocupación sobre el México que avanza y tiene progresos, pero que no ha integrado a toda la población, ya que aún había gente que vivía en pobreza y marginación a la que no se estaba integrando en la sociedad.
“Ella estaba observando al México de 1960. Para ese momento, ya expone la demagogia, la represión y el autoritarismo del Estado, la falta de libertad de expresión, es decir, está viendo lo que en el mundo en general se estaba criticando, la opresión y el rezago, y eso es lo que no se lee tanto de ella, los ensayos sociales y políticos, por lo que creo que es una faceta que hay que agregar”.
A lo largo de esta investigación, Domínguez Miranda también pone la lupa sobre la labor periodística de la autora de la novela Balún Canán, la cual ejerció, entre otros, en las páginas del diario Excélsior, en ese entonces dirigido por Julio Scherer.
“Cuando llegué, en el proceso de mi investigación, a la década de 1960 tuve que pensar a Rosario Castellanos como periodista. En aquellos años, Castellanos fue invitada por Scherer para publicar en el diario, entonces intuí que ella no fue muy bien vista por el gobierno. Es por eso que decidí buscar en los archivos de la Dirección Federal de Seguridad (DFS) su expediente. Me dieron dos archivos, en uno de ellos se le clasifica como comunista, aunque no lo era, y ahora es sabido que en esa época se catalogaba de comunista a todo aquel que se atrevía a diferir del gobierno o que pertenecía a ciertos grupos, como era el caso de Excélsior”, comenta la investigadora.
A decir de Claudia Domínguez, Rosario Castellanos era una adelantada a su época en cuanto a crítica social se refiere, ya que la chiapaneca no sólo hizo valiosas aportaciones en el campo del feminismo y el indigenismo, sino que también fue capaz de reflexionar sobre violencia y represión doméstica.
“A Castellanos lo que la salva de su depresión y el desencuentro amoroso con Ricardo Guerra es su inteligencia, su lucidez y ese espíritu tan analítico que tenía. Son muy valiosos los ensayos supuestamente domésticos, ya que siempre van más allá: siempre están criticando las costumbres mexicanas, como la abnegación.
“Me gusta mucho esa otra Rosario que se remonta a los temas del hogar, que los intelectuales de la época creían que no eran los propios para discutirse en la academia. Hay quienes la quisieron ver como una escritora casera, pero sin duda esos ensayos son muy ricos y creo que nos hacen mucha falta en la sociedad de hoy, ya que estamos en un ambiente lleno de violencia, de feminicidios, donde hay represión. Rosario Castellanos nos da un adelanto en todo lo que escribe, tanto del hombre como de la mujer, como sucede en su libro Álbum de familia”, señala la estudiosa.
Al cuestionar a la autora sobre cómo le gustaría que sea leído Rosario Castellanos, intelectual mexicana, reconoce que desea que sea un rostro distinto al que ya se tiene de esta autora. “Que alguien, además de mí, pueda leer y ver a esta otra mujer que yo quiero presentar es maravilloso. Lo que quiero hacer es un aporte de tipo académico, que la gente la siga investigando, ya que la obra y perfil de la escritora da para continuar la investigación, creo que para los universitarios que están interesados en su obra este libro les puede ayudar.
“Quiero que vean mi trabajo doctoral como una forma nueva de apreciar a Rosario Castellanos, complementario de todo lo que se ha dicho. Hay estudios que están muy bien hechos, que han sido realizados por especialistas reconocidos, pero creo que se han rezagado en cuanto a lecturas, en definitiva; este trabajo aporta mucho en otra faceta”, concluye Domínguez Miranda.
