
Las movilizaciones contra el presidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, llegaron a su punto más convulso desde que iniciaron las protestas, en mayo pasado, por la iniciativa del mandatario de reformar los sistemas de salud y educación, en un movimiento visto por ciudadanos como una manera de privatizar el sector.
Ayer, cientos de inconformes bloquearon las principales carreteras, se enfrentaron con la policía y saquearon tiendas.
Los desmanes comenzaron el miércoles después de que un grupo de policías se declaró en rebeldía y se negó a controlar las manifestaciones, que continuaron ayer.
Los opositores al gobierno bloquearon puntos clave de autopistas en todo el país, quemaron neumáticos y se enfrentaron con los oficiales que permanecían en servicio.
En la capital, Tegucigalpa, cinco gasolineras fueron atacadas y en negocios se reportaron robos de televisores, equipos de sonido y computadoras.
Desde hace casi dos meses, los gremios de maestros y médicos también exigen la renuncia de Hernández, a quien acusan de “usurpador”, por haberse reelegido en 2017, en lo que consideraron violaciones a la Constitución.
Ambos gremios suspendieron labores en escuelas públicas y servicios de consulta externa en hospitales, mientras otros se unieron con quemas y bloqueos.
Las manifestaciones antigubernamentales comenzaron en mayo contra dos decretos ejecutivos, que fueron interpretados como el primer paso para que el Estado se desentendiera de la sanidad y la educación de la nación.
Ante el creciente descontento popular, Hernández tuvo que dar marcha atrás, pero las protestas siguieron y han ido en aumento hasta reclamar ya la dimisión del jefe de Estado.
Ayer, tras perder el apoyo de la policía, Hernández indicó que “el Estado tiene la obligación de garantizar al pueblo la protección de su integridad y goce de sus derechos tales como libre circulación, protección de bienes públicos y más”.
Al menos dos personas murieron y más de una decena resultó con heridas a causa de los enfrentamientos.
El Hospital Escuela de Tegucigalpa informó que 21 personas ingresaron desde la noche del miércoles, 17 tienen heridas por arma de fuego, incluido un menor.
La Policía Nacional, por su parte, se limitó a informar de “una serie de hechos vandálicos suscitados en varios puntos del territorio, que ocasionaron pérdidas económicas y daños a los comercios”, lo que ha provocado el despliegue de varios operativos” para restablecer el orden y propiciar la tranquilidad de la población.
El epicentro de las protestas contra Hernández fue una vez más Tegucigalpa, que luce colmada por barricadas incendiadas y comercios, restaurantes y gasolineras saqueadas. Los disturbios se han repetido en numerosas ciudades.
El secretario de Seguridad, Jair Meza, ha anunciado este jueves en rueda de prensa que más de una decena de personas han sido detenidas.
