
Tras la polémica que generó la firma Carolina Herrera por plagiar textiles de Tenango de Doria, el Istmo de Tehuantepec y el sarape de Saltillo en su colección Resort 2020, la senadora Susana Harp hizo un llamado a no comprar productos de firmas que, sin autorización, se apropian de las iconografías de comunidades indígenas y lucran con éstas.
“Pido a todo el mercado mexicano, a todos, que hagamos un frente común y no se compren estas piezas, son muchísimas marcas, una avalancha de plagios de muchísimas empresas extranjeras. Es indignante”, expresó a La Razón la legisladora.
También llamó a los mexicanos a crear un observatorio ciudadano que sirva para denunciar las imitaciones de textiles y artesanías de nuestro país.
“Invito a que a través del hashtag #MéxicoSinPlagio hagamos un observatorio ciudadano y, a través de las redes sociales por lo menos lograr lo que hace casi cinco años hicimos con Isabel Marat, la primera que descubrí que había copiado la blusa de Santa María Tlahitoltepec, Oaxaca, por lo menos logramos que las bajaran del mercado”, señaló Harp.
La casa de moda utilizó en seis diseños de su colección la iconografía que se atribuye a dos comunidades indígenas, por lo que Alejandra Frausto, secretaria de Cultura federal envió el lunes pasado una carta a los diseñadores Carolina Herrera y Wes Wordon, en la que se pide que expliquen públicamente los “fundamentos que llevaron a usar elementos culturales cuyo origen está plenamente fundamentado”.
Ayer, Wes Gordon, director creativo de la firma, respondió y justificó que la línea rinde “homenaje a la riqueza de la cultura mexicana”. Añadió que con estas prendas quiso “dejar latente como una muestra de mi amor por este país y por el trabajo tan increíble he que visto allí”.
Pero, para Harp, dicho argumento es inválido porque las comunidades donde provienen estos textiles nunca reciben créditos de su trabajo ni compensaciones.
“Siempre se escudan en dos frases: ‘me inspiré’ o ‘estoy haciendo un homenaje’. A las comunidades no les sirve de nada eso, ellos aparentan hacer un halago; sin embargo, por qué no lo hacen junto con las comunidades. Mira qué hermosa respuesta, ‘homenajear’, me parece que es muy inválido su argumento, es una gran marca que está comercializando el patrimonio de México”, señaló la senadora.
La legisladora por Morena resaltó que los textiles no sólo son bordados sino que en éstos se encuentran “símbolos que son sagrados, en las comunidades no quieren que estén en unos tenis, ni en shorts, ni bermudas, ni una blusa. Ésa es la gran diferencia, los textiles mexicanos son códices portables, tienen la iconografía de la cosmovisión de la comunidad”.
Y agregó: “implica demasiadas cosas que de pronto estas empresas de manera irrespetuosa toman, reproducen, lucran y ni las gracias dan y se escudan en que es un homenaje”.
La casa de moda utilizó en seis diseños de su colección la iconografía que se atribuye a dos comunidades indígenas, por lo que Alejandra Frausto, secretaria de Cultura federal envió el lunes pasado una carta a los diseñadores Carolina Herrera y Wes Wordon, en la que se pide que expliquen públicamente los “fundamentos que llevaron a usar elementos culturales cuyo origen está plenamente fundamentado”.
En este atuendo se utiliza parte de la iconografía que se puede observar en trajes típicos del Istmo.
Ayer, Wes Gordon, director creativo de la firma, respondió y justificó que la línea rinde “homenaje a la riqueza de la cultura mexicana”. Añadió que con estas prendas quiso “dejar latente como una muestra de mi amor por este país y por el trabajo tan increíble he que visto allí”.
Pero, para Harp, dicho argumento es inválido porque las comunidades donde provienen estos textiles nunca reciben créditos de su trabajo ni compensaciones.
“Siempre se escudan en dos frases: ‘me inspiré’ o ‘estoy haciendo un homenaje’. A las comunidades no les sirve de nada eso, ellos aparentan hacer un halago; sin embargo, por qué no lo hacen junto con las comunidades. Mira qué hermosa respuesta, ‘homenajear’, me parece que es muy inválido su argumento, es una gran marca que está comercializando el patrimonio de México”, señaló la senadora.
La legisladora por Morena resaltó que los textiles no sólo son bordados sino que en éstos se encuentran “símbolos que son sagrados, en las comunidades no quieren que estén en unos tenis, ni en shorts, ni bermudas, ni una blusa. Ésa es la gran diferencia, los textiles mexicanos son códices portables, tienen la iconografía de la cosmovisión de la comunidad”.
Y agregó: “implica demasiadas cosas que de pronto estas empresas de manera irrespetuosa toman, reproducen, lucran y ni las gracias dan y se escudan en que es un homenaje”.
