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La transición a la democracia en México debe enorgullecernos pero aún no estamos satisfechos, admitió la Secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero.
Aseguró que en la actualidad “estamos dando los primeros pasos de la tercera alternancia, la Cuarta Transformación de México”, producto de la voluntad popular expresada en las urnas el pasado 2 de julio de 2018, y justo estamos a unos días del primer aniversario del triunfo del hoy presidente Andrés Manuel López Obrador.
Al pronunciar un mensaje en el Foro para la Reforma del Estado, realizado en el Palacio Legislativo de San Lázaro, Sánchez Cordero destacó que la transición “fue una obra colectiva de la que hoy podemos sentirnos orgullosos, aunque todavía insatisfechos”.
Señaló que gracias a los cambios constitucionales, pasaron a la vida legal antiguos partidos, nacieron otros y por las sucesivas reformas en materia electoral se transformaron las instituciones electorales.
Dijo que primero surgió el Tribunal Electoral, luego desapareció la Comisión Federal Electoral controlada por el gobierno y su partido, para dar paso al IFE que en 1996 fue dotado de autonomía y rango constitucional, al mismo tiempo que el tribunal adquirió potestades plenas y fue adscrito al Poder Judicial.
La titular de la Segob abundó que los instrumentos y prácticas electorales también cambiaron, pues 1990 se dio un paso decisivo con el nuevo padrón electoral, que se complementó en 1993 al expedirse la primera credencial para votar con fotografía, que es hasta hoy el documento de identidad más utilizado por las y los mexicanos.
Mencionó que de la opacidad y la desconfianza, las prácticas electorales transitaron a la transparencia y a la confianza ciudadana y “la larga lista de pillerías y fraudes electorales fue acortándose conforme las nuevas instituciones electorales se fortalecieron y los partidos opositores fueron adquiriendo fuerza y competitividad”.
