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"¡Qué honor! Gracias Prensa Extranjera de Hollywood”, con este mensaje el cineasta Bryan Singer acompañó una fotografía de él, de espaldas, sentado en su silla de director mientras dirige una escena de Bohemian Raphsody, la ganadora de los Globos de Oro a la Mejor Película Dramática y Mejor Actor (Rami Malek) del 2018. Nadie lo recordó en los agradecimientos. Para explicar esta imagen hace falta recordar que el de Bohemian Raphsody, es uno de los rodajes más caóticos de los últimos tiempos.
Fue en septiembre del 2010 cuando el guitarrista de Queen, Brian May, anunció que se había comenzado la producción de una película biográfica de la banda, cuyo rodaje estaba programado para iniciar en 2012, y que el actor cómico Sacha Baron Cohen (conocido entonces por filmes como Borat y Bruño) había sido el elegido para interpretar a Mercury, por su parecido físico, aunque también dijo que algunos de los miembros no estaban del todo convencidos.
Persuadidos por el productor Graham King, May y los otros miembros de Queen acordaron que venderían sus derechos para hacer una película que contaría los inicios de la banda hasta su concierto Live Aid de 1985. Dentro de los detalles se encontraba Peter Morgan (quien acababa de escribir El desafío: Frost contra Nixon) como guionista e incluso Robert DeNiro estaría como productor.
El primer intento fue de la mano con Sony, que junto a Cohen se encargaron de buscar un director adecuado para el ambicioso proyecto, y así se llegó a negociar con Tom Hooper y David Fincher; sin embargo, éstos rechazaron el puesto. Se decidieron por Stephen Frears (La Reina), quien luego de un tiempo notó una atmósfera de tensión en la preparación del filme y decidió salir. Incluso Peter Morgan se mostró en duda sobre si aceptarían su historia: “No estoy seguro de cuánto les gustará lo que escribí”.
Las tensiones se dieron debido a la renuencia de los miembros de la banda, pues argumentaban querer acercarse a la figura de Freddie Mercury de la manera más respetuosa, mientras que Cohen, quien era su protagonista, proponía una versión “cruda, que lo contara todo” sobre la vida del cantante: “Sacha era muy extravagante y los miembros de la banda más convencionales”, comentó Frears.
El cineasta añadió que Baron Cohen quería “una película escandalosa, que me imagino que Freddie Mercury habría aprobado”. De acuerdo con declaraciones a Vulture, el cineasta inglés dijo que el escándalo se dio tanto por las referencias explícitas a la sexualidad de Mercury como por las “interminables escenas con desnudos”.
Además dijo que al final la película hubiera sido “más un biopic de Freddie que una historia de su grupo”. Lo siguiente fue que el guitarrista Brian May y el batería Roger Taylor no tenían ningún interés en que su historia llegase a los cines con la forma de “una película sin tapujos, sórdida y calificada R”, de modo que su oposición terminó dejando a Baron Cohen fuera del proyecto en julio del 2013: “Sacha quería escándalo, y ellos eran mucho más convencionales”, añadió Frears.
El mismo Baron Cohen recordó años después que el plan original de la banda era que a mitad de la película Freddie muriera y luego se viera la historia de “superación” de sus más allegados años. “Nadie va a ir a ver una película en la que el protagonista muere de sida y el resto del tiempo tienes que aguantar al resto del grupo”, les dijo el actor. “Tienes que suspender esa incredulidad, tienes que creer que el hombre que interpreta a Freddie es realmente Freddie. Y no creímos que eso fuera a pasar con Sacha”, dijo May, para justificar su salida.
En septiembre, Peter Morgan dijo que la película “seguramente no fuera a ocurrir”, pero no fue así. Se habló del actor Ben Whishaw para el papel de Mercury pero a principios de 2014, Dexter Fletcher, que en ese momento estaba contratado para dirigir la película, salió del proyecto por las mismas razones que Cohen: no estaba de acuerdo con la banda en hacer un retrato más familiar de los excesos de Mercury.
En el 2015 se replantearon el proyecto y Anthony McCarten (La teoría del todo) fue seleccionado para reescribir el guion, con el primer borrador escrito por Morgan. En los créditos Peter Morgan se limita a un papel de creador de la historia del film.
King, el productor, buscó a una nueva persona para el papel principal y lo encontró en noviembre de 2016: Rami Malek, el actor de Mr. Robot, después de una reunión de cuatro horas en Los Ángeles y un video que grabó el actor interpretando a Mercury. King sabía que había encontrado a su Freddie y contrató un tutor que le enseñara el acento del cantante y una prótesis dental que imitara la mítica dentadura de Mercury.
Acto seguido, y ya con 20th Century Fox en el proyecto, se decidió que el director del filme fuera su taquillero Bryan Singer, que dominaba la taquilla con la saga de X-Men. El rodaje, por fin, comenzó en Londres en 2017.
La primera escena que se rodó, irónicamente, fue la final de la película: el famoso concierto Live-Aid. Malek, en una entrevista en un programa de televisión, comentó: “Si esa escena no funcionaba, los productores se podían ahorrar el presupuesto de la película, por eso se rodó la primera”.
Hacia el final del rodaje llegó un nuevo escándalo. Singer, su director, fue despedido después de varias ausencias en el rodaje. El director comentó más adelante que tenía que cuidar de su madre enferma y la productora no permitió que el rodaje se parara para esperarlo. Amigo de Spacey, Singer también fue mencionado en los escándalos sexuales de MeToo, pues decían que junto a otros poderosos de la industria engañaban a jóvenes para llevarlos a sus fiestas con la promesa de un lugar en una película.
Además, su relación con Malek nunca fue buena, de hecho, se comenta que el director llegó a lanzar objetos al actor en un ataque de ira un día de filmación. Quien en un principio abandonó el proyecto, Dexter Fletcher, fue contratado de nuevo para terminar las últimas semanas de rodaje.
El filme ganó el pasado domingo dos Globos de Oro. Nadie mencionó a Bryan Singer en los agradecimientos.
