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Lin-Manuel Miranda estaba en plena euforia por Hamilton —obra que registró localidades agotadas durante meses, hace dos años en Nueva York—, cuando recibió la llamada del director Rob Marshall, ganador de un Oscar, para que se reunieran a platicar sobre un nuevo proyecto.
Al llegar a una cafetería de la Gran Manzana, el realizador fue directo al grano y le dijo que estaban planeando hacer una secuela de Mary Poppins teniendo en el rol principal a Emily Blunt. Miranda aceptó sin pensarlo y se sumó al proyecto para darle vida a Jack.
“Como dijeron en El Padrino, era una oferta que no podía rechazar. Cundo Rob me contó que iba Emily Blunt como Mary Poppins pensé que eso era realmente muy bueno. Era una propuesta muy interesante, porque se trataba de una continuación de la historia y si a eso le sumas el que iba a poder trabajar con Rob Marshall, quien para mí es uno de los mejores directores de musicales que tenemos, era sin duda una oferta tentadora”, expresó en entrevista Lin-Manuel Miranda, nominado en 2018 al Oscar a Mejor Canción Original por Moana.
El ganador de tres Grammy y tres Tony narró que antes de que comenzaran el rodaje, tanto actores como bailarines se reunieron durante nueve semanas para ensayar los números musicales de El regreso de Mary Poppins, filme que se estrena hoy en nuestro país. Dentro de los números que más ensayaron estaba en el que él y Blunt interactúan con pingüinos, los cuales fueron animados a la vieja usanza.
“Sin duda lo más complicado fueron los bailes. En Hamilton todo mundo bailaba, menos yo, ya que Hamilton sólo se paraba en el centro para rapear.
“Eso es lo maravilloso de Rob Marshall, que trae lo mejor de lo teatral al cine y, prácticamente, formamos una compañía con tantas semanas de ensayo. Emily y yo comenzamos a filmar justo el número con los pingüinos, fue todo un reto que requería de mucha imaginación. Los pingüinos se hicieron a lo largo de un año y se hicieron con animación de mano (sic), algo que Disney no hace desde hace años.
