
Si algo tiene la época decembrina es la extraña combinación entre nostalgia y festejo. Por un lado, cantos, reuniones, abrazos y regalos.
Por otro, el innegable momento de balance anual; los éxitos y los sabores amargos, las personas que llegaron y las que se fueron y, como si esta lista no fuera lo suficientemente desestabilizadora de nuestro estado emocional, también llega ese característico momento en el que recordamos a los que ya no están.
Por algún motivo, diciembre suele percibirse a través de un velo melancólico, en el que las ausencias se vuelven más presentes que nunca.
Aprovechando este espíritu decembrino, Las escalofriantes aventuras de Sabrina, estrena un capítulo especial navideño llamado Cuento de solsticio de invierno como puente transicional entre la primera temporada y la segunda que se estrenará el próximo 5 de abril.
Sabrina, a pesar de ser oficialmente una bruja bautizada en la satánica Iglesia de la noche, comparte con nosotros, los mortales, el ritual navideño de la nostalgia.
Es por esto que, durante el solsticio de invierno, nuestra bruja ya-no-tan-adolescente invocará a su difunta madre en el intento por salvarla del limbo y averiguar cómo puede ayudarla a resolver los asuntos que siguen atándola a este mundo.
Con este puntapié inicial se desarrollarán todo tipo de consecuencias y conflictos (e incluso algunas referencias mitológicas) que ocurrirán durante la noche más larga del año, y a su vez, nos dejará entrever qué camino tomará la segunda temporada de Sabrina. Para los que crecimos en los 90.
Ya es hora de aceptar cambios , pues no son muchas las cosas que han permanecido de aquel éxito juvenil; la inocente Sabrina noventera pasó a ser-una Sabrina más arriesgada y contemporánea, haciéndolo honor a los nuevos adolescentes del 2018.
Por otro lado, tanto el entorno como los personajes que la acompañan, están rodeados de una atmósfera satánica y misteriosa que se aleja del tono cómico de la serie original.
Por último, pero no menos importante, resulta imposible no extrañar al gato Salem que hablaba, bromeaba y era casi coestelar de nuestra querida bruja adolescente.
Sin embargo, y en total concordancia con los nuevos tiempos, la serie juvenil de Netflix plantea nuevos conflictos que al menos se alejan de las típicas ficciones escolares, que ya están más que vistas donde sobra histeria, sexo y grupos enemistados, pero suele faltar un poco de astucia por parte de los creadores, para romper sus prejuicios e intentar imaginar, al menos por un momento, qué más hay en la vida de una adolescente que no es ni tan simple, ni tan básica como suelen plantearla en pantalla.
