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Varios senadores estadunidenses coincidieron ayer en señalar al príncipe heredero saudí, Mohamed bin Salmán, como responsable del asesinato del periodista Jamal Khashoggi, después de que la directora de la CIA, Gina Haspel, compareciera en la Cámara alta.
Si la semana pasada el canciller de EU, Mike Pompeo, aseguró que no se puede culpar a Bin Salmán porque “no hay una pistola humeante”, ayer, el senador republicano Lindsey Graham aseguró que “puede que no haya una pistola humeante, pero hay una sierra humeante”.
Además, la frase hace referencia al hecho de que el periodista fue descuartizado por un grupo de agentes tras ser asesinado en el consulado de Arabia Saudí en Estambul.
En un sentido similar se expresó el demócrata Bob Menéndez, quien sostuvo que, tras escuchar durante la audiencia de Haspel las conclusiones a las que ha llegado la CIA, está “aún más seguro que antes” de la implicación de la corona saudí en la muerte de Khashoggi.
Más lejos fue el también republicano Bob Corker, senador por Tennessee, quien declaró que “no hay duda” de la implicación de Bin Salmán en la muerte de Khashoggi, que era columnista del diario The Washington Post. “Si estuviera frente a un jurado sería declarado culpable en treinta minutos. La cuestión es qué vamos a hacer”, apuntó Corker.
