
“Me llamo Alan Mozo Rodríguez. Mis equipos favoritos son el Pumas y Barcelona, me gustaría ser jugador profesional”, escribió en 2006 en una carta el defensa titular más joven de los Pumas que en ese entonces era un niño de 9 años.
Doce años más tarde, ese chico que jugaba futbol y basquetbol fue coreado por el Estadio Olímpico tras su actuación en la vuelta de los cuartos de final del Apertura 2018 contra los Tigres defendiendo la camiseta de los Pumas al tiempo que su padre se emocionó hasta las lágrimas en las gradas.
"Alan es un buen muchacho, muy dedicado, muy comprometido, toda su vida ha querido ser futbolista. Sólo está cosechando lo que ha sembrado desde que tenía tres años, que ahí es la edad en la que empezó a jugar futbol”, cuenta Román Mozo, papá de Alan, después de escuchar a la afición de Pumas corear el nombre de su hijo.
"Practico el futbol desde que tenía tres años, también juego basquet y me gustan todos los deportes”, se describe el niño que fantaseaba con ser igual al brasileño Dani Alves, entonces jugador del Barcelona.
A los Pumas intentó entrar tres veces. Se quedó a los 16 años y hubo que hacer maletas en su casa.
Se fue a vivir con su abuelita y su mamá lo siguió para que continuara en la escuela y estuviera siempre entregado en los entrenamientos.
