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Vocabulario al doble tempo también mata. Rimas inteligentes hieren peor que el grueso calibre de un arma de fuego, y bien conectadas llevan a la humillación masiva de un individuo. Son los versos que arrastran al infierno y te llevan a la gloria. Es el arte de los poetas de la calle. El rap.
Su relación con México se remonta al auge de Cypress Hill en la Costa Oeste de Estados Unidos, una alineación que abrazó la cultura chicana que los rodeaba en Los Ángeles a finales de la década ochentera. Sociedad Café, Kartel Aztlán y el Control Machete, el trío regio que acabó con la marginación en las compañías transnacionales, entre otras durante los 90, fueron el comienzo de la escena nacional.
Todo comenzó en las calles. En las colonias populares mexicanas, como en Ecatepec o Neza, el hip hop es deporte nacional. Ahí comenzaron las batallas de freestyle. Nada de forma profesional ni con proyección a futuro. Todo por el orgullo de ver qué colonia o qué nombre era más letal en la improvisación. Fallas técnicas y desorganización eran compensadas con talento. El freestyle puede considerarse una rama y el principio de todo rapero.
El hip hop nacional ahora respira un aire nuevo gracias a la globalización del freestyle hispano a través de la Red Bull Batalla de los Gallos, una competencia que arrancó en 2005 y es impulsada por la marca de bebidas energéticas. Se trata de un formato donde improvisadores latinos y españoles se enfrascan en batallas verbales a nivel regional y nacional, con mira a proclamar un campeón mundial.
Encontronazos uno contra uno donde las lonjitas aguadas, el ojito desviado y hasta la homosexualidad juegan en contra del propio MC. Minutos inteligentes donde el verbo y la construcción de ideas rápidas y creativas sepultan las aspiraciones, y muchas veces, la reputación del artista victimado.
En el freestyle todo verso está permitido. Se tira a matar o morir en la jungla del abecedario, durante un round en el que deben de construir rimas y versos a través de palabras clave, frases o el llamado estilo libre ante un grupo de jueces que declara al ganador u otorga la posibilidad de réplica en caso de empate, es decir, un asalto más donde ambos contrincantes (aunque pueden ser hasta en grupos de dos y tres) se aniquilan con la oración. Esta controversial exhibición ha provocado un levantón en el interés de las personas por el hip hop y ha sido un acierto de la marca, ya que fueron los primeros en organizar un certamen de manera profesional.
"Se llama exotización de las batallas”, platica a Excélsior, Danger, MC, promotor cultural para Red Bull y organizador de las Batallas, “se ha vuelto como un circo de morbo, porque a la gente se le hace divertido ver cómo los chicos se insultan los unos a los otros. ¿Funciona? Sí, porque hemos abierto más mercado, llegamos a más gente y los números funcionan a la industria.
"También hemos dejado de ser una minoría, y ciertos valores se han perdido. Por ejemplo, hay chicos que sólo improvisan, pero están fuera del hip-hop. No rapean, no les interesa grabar un disco, pero es cuestión de ir a través del proceso orgánico. Todo inicia en el freestyle y se consolida en un estudio de grabación”, agregó.
Basta con ir a YouTube, al canal de Red Bull La Batalla de los Gallos que cuenta con casi dos millones de suscriptores y más de 475 millones de reproducciones, y buscar alguna batalla. La que sea. Por ejemplo, en la final del año pasado, el mexicano Jony Beltrán es insultado una y otra vez por su obesidad. Tildado de “ballena” y “perrita de circo”, mientras que el español Arkano, antes de apariencia similar a la de su contrincante, es reventado por su gusto por los hombres. Todo se queda en la tarima. Es parte de la esencia del freestyle y del rap. “El respeto se muestra en el abrazo al final de la batalla y la hostilidad al culminar la última frase”, explicó Eptos Uno, rapero mexicano.
"No puedes salir a una batalla a tener compasión. Mi estilo es salir a matar, porque ninguno de los demás va a mostrarte misericordia. Esto es el hip hop, así es el freestyle de raíz: no les importa que hayas tenido un mal día ni si tienes problemas en casa, se sale a hacer lo que se tiene que hacer”, agregó Aczino, actual campeón de la competición y el mejor improvisador de la escena hispana, de acuerdo con todos los entrevistados.
Para otro caso más agresivo hay que ir a la Liga Spit, que organiza Eptos Uno, bajo el formato de batallas escritas. Su batalla contra Aczino, este año ante mil personas, tuvo versos que iban desde el supuesto robo que Eptos Uno hizo a la tienda Never Die Gang hasta meterse con su madre.
México tuvo a su primer monarca internacional hace una década con Hadrian. Sin embargo, el torneo tomó popularidad hasta hace cuatro años que el antes mencionado Aczino, proveniente del barrio de Nezahualcóyotl, comenzó a figurar en la improvisación, hasta convertirse en el número uno al vencer al argentino Wos el año pasado.
De acuerdo con Red Bull, la final, que se realizó en la Arena México, llegó a los siete millones de live streamings a nivel global y registró una asistencia de 10 mil personas; aunque el récord de boletos vendidos lo ostenta Perú en 2016 con 20 mil.
