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Al historiador Enrique Florescano Mayet (Veracruz, 1937) le gustaría que circularan de nuevo las colecciones de Cuadernos mexicanos y México, historia de un pueblo que la Secretaría de Educación Pública (SEP) editó en los años 70 para acercar la historia a los mexicanos y que el escritor Paco Ignacio Taibo II impulsará cuando asuma la dirección del Fondo de Cultura Económica (FCE).
Así lo comentó en entrevista a Crónica a propósito del Homenaje al Bibliófilo José Luis Martínez, que la Feria Internacional del Libro (FIL) Guadalajara le rendirá este martes 27 de noviembre a las 18:30, por dedicar su vida a la publicación de libros, colecciones y revistas.
Enrique Florescano, durante los años 70, trabajó para la Secretaría de Educación Pública (SEP) ya que fue uno de los miembros del consejo editorial en temas de historia para crear la colección SepSetentas.
— ¿Conoció los Cuadernos mexicanos y México, historia de un pueblo?
— Sí, eran magníficos y baratos. Lo que está tratando de hacer Taibo le correspondería a la Secretaría de Cultura federal. Todas esas colecciones desde la de Vasconcelos: colección de Clásicos, en donde rescató a Homero y Platón; luego Jaime Torres Bodet hizo una colección popular, unos libritos chiquitos que valían 50 centavos, y así hubo varios secretarios que hicieron eso.
“Gonzalo Aguirre Beltrán hizo la serie de SepSetentas que fueron famosísimas porque trajeron un aire nuevo para la historia, para la literatura y las ciencias. Vendíamos 30 mil ejemplares, lo menos eran 10 mil cada mes, costaban 10 pesos. Pero cada quien hace lo que puede”.
— ¿Le gustaría volver a ver esas colecciones?
— Me gustaría verlos. Hay que esperar a que sean realidad, que sean buenos y de calidad, que sean como decía Daniel Cossío Villegas: que un libro se haga porque vale la pena leerlo, porque tiene algo que te hace aprender y conocer el mundo aunque sea de cocina, tecnología o ciencia, pero que te enseñe ese saber de una manera didáctica, clara y comprensiva.
Florescano se declara como una gente formada en la academia que después de conocer a Gonzalo Aguirre Beltrán entendió que podía escribir sus investigaciones de manera accesible.
“Desde joven hice una revista en la Facultad de Filosofía y Letras de Xalapa, ahí aprendí a escribir, traducir y a ser claro para los lectores. Hice mi primer libro en El Colegio de México, pero tuve la fortuna de tener a un gran maestro: Gonzalo Aguirre Beltrán, el mejor antropólogo mexicano del siglo XX, él fue un promotor, director del Instituto Nacional Indigenista y fue el primero en publicar una obra sobre la negritud que mostró la propagación de esa raíz por el centro y sur del país”, indica.
