
Diez días después de eterna partida, justo el día que Fernando del Paso presentaría su más reciente libro La muerte se va a Granada en la Feria Internacional del Libro, escritores y amigos más cercanos se reunieron para evocarlo.
Unos lo leyeron públicamente, otros compartieron anécdotas. Unos más, como el escritor Elmer Mendoza, prefirió cantarle “la rolita que le gusta a Linda en Linda 67”, la protagonista de su novela policiaca.
“Fernando del Paso hizo de la literatura un referente creíble y poderoso; difundió la luz, las sombras y creó perspectivas imposibles. Su universo literario impacta directo los sentidos, incluyendo el sentido común. Su novela está llena de hilos palpitantes que parece heredar”, destacó el autor de Balas de Plata.
La directora de la Cátedra de Arte, Poética y Literatura Fernando del Paso, Carmen Villoro, rememoró, como lo hizo durante el homenaje que se le rindió de cuerpo presente en el Paraninfo Enrique Díaz de León un día después de su muerte, su manera tan colorida de vestir, que ella trasladaba a su obra pictórica.
“Su capacidad de disfrutar las cosas comenzaba al elegir su ropa, atrevida, que se caracterizaba por los colores que hasta daban ganas de ponerles su nombre”, señaló.Margo Glantz, recordó la última vez que vio a Fernando, que fue en la Sala Ponce justo después de que le entregaran el Cervantes. Ambos habían acordado que estaría con ella brindándole unas palabras durante la entrega de la Presea Sor Juana Inés de la Cruz que le entregarán próximamente a la escritora. Pero con su muerte, el plan se cayó.
