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Al entrar en un supermercado, todo está dispuesto para que, sin darnos cuenta, adoptemos actitudes que no entenderíamos fuera de ese lugar.
El diseño y disposición de las tiendas, inciden en nuestro criterio de compra. Incluso los más disciplinados habrán caído varias veces ante una compra innecesaria. Todo lo que encontramos en las tiendas tiene una razón de ser, y tiene un único fin: dejarnos sin dinero.
Fíjate la próxima vez que vayas al súper, estas son sus trampas más recurrentes:
Tamaño del carrito
Los carritos de compra nos facilitan nuestro recorrido en la tienda. Sin embargo, su espacio está diseñado para que siempre se vean prácticamente vacíos. Por más que coloquemos productos dentro de ellos, lucirán espaciosos, por lo que se activa el factor “una cosa más”.
Música
Alguna vez me pregunté quién programa la música dentro de las tiendas. Lo cierto es que en muchas tiendas, la selección está diseñada para relajar al comprador. La finalidad es que se tome con más calma su tiempo de compras. Seguro verá más productos que terminarán vaciando sus bolsillos.
La información que te compartimos la puedes encontrar en el estudio “¿Cómo nos hacen sus clientes?, de Profeco, y “Estudio sobre tendencias de Consumo”, para agroindustria de alimentos y bebidas”
Por lo general, las cosas que quieren que lleves a casa (lo más costoso, innecesario, golosinas, o productos poco saludables), está al alcance de la mano, a la altura de la vista de los niños –para que te lo pidan-, y en los lugares que forzosamente debes recorrer para llegar a los básicos.
Sonido del carrito
Los pasillos con los productos más caros, por lo general cuentan con pequeños topes o huecos que producen que el carrito genere un sonido cuando pasa sobre ellos. Como resultado, psicológicamente percibimos que vamos más rápido, por lo que consideraremos hacerlo con más calma.
Lo más costoso
Por naturaleza tendemos a prestar más atención a lo que se encuentra a nuestro lado derecho. Por este motivo, los productos más caros siempre los encontraremos de ese lado. Deberías prestar atención a tu izquierda.
Si te has preguntado la razón por la que los precios siempre están en centavos, el motivo es simple: quiere apelar a tus malas matemáticas. De este modo dificultan que calcules cuánto pagarás al final.
