
Migraciones, la más reciente coreografía de Leticia Alvarado, podría sonar como una obra muy oportuna, sin embargo la directora de Tándem Cía. de Danza trabaja en ello desde hace unos años.
“Hace un año o dos me propuse un cambio en mi manera de abordar los temas de la composición coreográfica dada la realidad que vivimos”, expresa entrevistada por La Jornada con motivo de una corta temporada, del 23 al 25 de noviembre, en el Teatro Raúl Flores Canelo, ubicado en el Centro Nacional de las Artes.
Migraciones, de hecho, es la segunda obra de un tríptico en que la primera fue Humano que habla sobre la violencia de género, la falta de empatía, este querer escalar uno sobre el otro para lograr cosas, y la tercera, pensada para 2019, tendrá que ver con “la conservación del planeta”.
Para Alvarado estos éxodos no son cosas de la casualidad: “La inquietud de tomar este tipo de temas más sociales viene de una realidad que nos está rebasando, no sólo a nivel de país, sino mundial. Migraciones alude a que como los seres humanos desde épocas remotas hemos sido nómadas, tiempos en que no había fronteras y podíamos transitar de un lugar a otro.
“Esta libertad ahora está siendo cada vez más restringida, por eso me surgió la idea de hacer esta obra, no para retratar la realidad porque ya tenemos suficiente con la que vivimos todos los días, sino para hacer una reinterpretación de ésta y poder hablar de algunos aspectos de la migración”.
Según la entrevistada, Migraciones va a tener larga vida precisamente porque se trata de un tema complejo que no se puede abordar de manera tan sencilla: “Hay varios aspectos que me gustaría incluir que todavía no están. Guillermina Bravo decía que la danza contemporánea lo era porque reflejaba nuestra realidad.
Entonces, ahorita justamente está reflejando lo que ocurre, es decir, la situación tan tremenda en concreto de estas personas de Honduras que salieron de sus tierras, no por gusto sino por una obligación al tener encima la violencia, la pobreza, la injusticia o, a veces, simplemente para no morir.
“Si me ha tenido muy impactada todo lo que pasa. Esto nunca se había visto en México, esa cantidad de migrantes. Espero que la obra sirva para crear una consciencia de empatía que tenemos que tener con las personas que tienen problemas y que viven momentos de violencia insoportables”.
La obra de una hora de duración está compuesta de diversas escenas. Tiene un hilo conductor que viene a ser “este conjunto de seres humanos que interactúa y trata de ayudarse. Cada escena tiene diferentes temas, como la solidaridad, la confianza, la represión, la niñez. Es como un caleidoscopio de ideas con el eje central de las migraciones”.
