
La ciudadanía no está conformada por borregos que siguen a un líder, ni es manejada por fuerzas oscuras con intereses ajenos a ella. El historiador Pedro Salmerón está en contra de esta “enseñanza sistemática y crónica que nos han metido”, aclara en entrevista. “La gente que se suma a un proceso revolucionario lo hace por razones concretas y por una reflexión individual en todos los casos”.
Dice que llegó a esta conclusión después de varios años de investigar la historia y de platicar con sus colegas. “Busqué en muchas fuentes los motivos explícitos de la rebeldía que se suma a la Revolución Mexicana y, en particular, al villismo. Hallé cómo las razones personales y colectivas van confluyendo hasta construir un proyecto para cambiar el país. Entre ellas, la lucha por la tierra y por la democracia ocupan los lugares centrales”.
El doctor en Historia por la UNAM, que acaba de publicar el libro Breve historia del villismo (Crítica), que analiza este “poderoso movimiento popular, símbolo de la potencia del pueblo en armas” que marcó a la Revolución Mexicana —que hoy conmemora el 108 aniversario de su inicio—, está convencido de que Francisco Villa y Emiliano Zapata, en contra de lo que se ha creído, “sí tenían una estrategia nacional para ganar la guerra y sí construyeron en conjunto un proyecto de nación”.
Destaca que las razones de la estrategia villista no se habían estudiado, pues siempre se pensó que este movimiento era localista y sin proyecto. “En este título ofrecemos una nueva interpretación de la historia popular desde abajo, desde los pueblos, desde la gente”. Salmerón explica que en un solo volumen, “manejable y con el lenguaje más accesible posible”, presenta una puerta de entrada a este movimiento revolucionario del norte de México “que proponga una comprensión global del mismo, sus razones y sus causas, sus propuestas para la nación, sus efectos y persistencia a la fecha”.
Respecto al proyecto de nación que motivó a los dos caudillos populares y a sus seguidores, comenta que “encontramos que parte de la reivindicación agraria tiene un buen punto de partida en la reivindicación de las necesidades de las comunidades y también una profunda vocación democrática; y la reconstrucción de un régimen democrático parlamentario”.
El profesor e investigador del ITAM y de la UNAM dice, categórico, que Zapata y Villa sabían lo que querían hacer. “Su movimiento ha sido la única posibilidad real de transformar al país mediante la victoria político-militar. La División del Norte es el ejército combatiente más poderoso de América Latina hasta hoy, en términos numéricos y de capacidad de fuego”.
Agrega que “ese desprecio por el pueblo”, al que se le cree “un niño ingenuo, ignorante e incapaz de decidir”, perdura hasta hoy. “Tres veces lo hemos visto en los últimos dos meses. En Suiza, en los últimos 40 años, ha habido 38 referéndums sobre temas importantes y nadie les dijo a los ciudadanos suizos que sólo ingenieros aeronáuticos pueden opinar sobre un aeropuerto. A nosotros nos lo han querido impedir”.
