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Para echar a andar la Guardia Nacional que quiere el Presidente Electo, hay que reformar al menos siete artículos constitucionales, la mitad de las constituciones estatales y una serie no determinada de leyes generales y nacionales que impactan el marco jurídico civil y militar, señala Martín Gabriel Barrón Cruz, especialista en políticas criminales del Instituto Nacional de Ciencias Penales (Inacipe).
En entrevista con Crónica, este jurista, que escribió un libro precisamente sobre la Guardia, señala que en el Plan Nacional de Paz y Seguridad de AMLO recién presentado “hay un terrible problema”. Para el jurista, se está recurriendo a una desnaturalización de lo que está establecido como Guardia Nacional en la Constitución.
Incluso ve que el problema empieza por la hechura y el cuidado con el que se hizo la propuesta: en ella se dice que “se propondrá la modificación de los términos de la fracción XV del Artículo 76 Constitucional a fin de formar la Guardia Nacional como instrumento primordial del Ejecutivo Federal” para la seguridad pública, con el problema de que esa fracción no existe, el artículo señalado sólo tiene catorce fracciones.
Barrón pregunta y responde:
“¿Cuántos artículos hay que reformar? Nada más de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos hay que reformar el 10, el 21, el 31, el 36, el 76, el 78 y el 89, y en algunos de ellos hay fracciones que deben ser reglamentadas. Además, hay que reformar 17 constituciones estatales, porque, por ejemplo, en la Constitución del Estado de México, de Morelos, de Guanajuato, entre otras, se contempla la Guardia Nacional. Y hay que modificar buena parte de la legislación militar”.
Agrega que hay preceptos como los que establece la ley del Servicio Militar Nacional, que en determinado momento hace que el ciudadano pase a formar parte de la Guardia Nacional. Barrón concluye: “No es fácil, esto no va a ser fácil”.
En cuanto a la desnaturalización de la Guardia Nacional en el Plan amlista, señala que lo que plantea la Constitución no es que ésta investigue ni haga labores de policía, “está creada para la defensa del país y yo como ciudadano de Guanajuato, por ejemplo, me puedo incorporar a la Guardia, como civil, no como militar”.
“La verdad es que hay una terrible confusión al no querer entender lo que es la Guardia Nacional”, explica quien es autor del libro Alternativa a la seguridad: Gendarmería o Guardia Nacional. “En ese texto explico los antecedentes de la Guardia Nacional y los intentos de reactivarla: a principios del mandato de Lázaro Cárdenas; luego, en 1997, Ignacio Morales Lechuga ante el clima de violencia en el país; luego, Alberto López Rosas, presidente municipal de Acapulco, al ser diputado, también quería reactivarla. Y ahora está esta propuesta, pero tergiversando el sentido original de lo que era”.
