
Fernando del Paso (Ciudad de México, 1 abril 1935-Guadalajara, 14 noviembre 2018) fue el escritor que encontró poesía en cada texto, que transformó frases en música y que alumbró infinidad de caminos con su metáfora. Así lo comentó Vicente Quirarte durante el homenaje realizado ayer al autor de Palinuro de México y José Trigo en el Palacio de Bellas Artes.
El evento inició alrededor de las 13:06 horas cuando las cenizas del Premio Cervantes 2015 fueron colocadas por su hijo Alejandro en el vestíbulo del coloso de mármol. La primera guardia de honor fue encabezada por Socorro Gordillo, viuda del escritor; sus hijos Alejandro, Adriana y Paulina; así como María Cristina García Cepeda, secretaria de cultura federal, y Lidia Camacho Camacho, directora del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA).
Al homenaje también llegaron Gonzalo Celorio, Adolfo Castañón, Cristina Pacheco, Enrique Florescano, Homero Aridjis, María José Cuevas, José Sarukhán y Silvia Lemus.
Además, funcionarios como Daniel Goldin Halfon, director de la Biblioteca Vasconcelos; Marina Núñez Bespalova, titular de la Dirección General de Publicaciones; Ricardo Calderón, director del Centro Nacional de las Artes; José Carreño Carlón, director del Fondo de Cultura Económica, y Alejandra Frausto, próxima secretaria de cultura federal.
Durante las palabras de despedida al autor de Sonetos de lo diario, el poeta Vicente Quirarte expresó que los mexicanos quedan huérfanos pero, a la vez, invencibles.
“Hoy somos más pobres y huérfanos, también gracias a Fernando, más ricos e invencibles”, dijo y retomó una frase que Del Paso pronunció durante su discurso de ingreso a El Colegio Nacional, misma que está plasmada en su novela Noticias del Imperio: “Yo soy un hombre de letras”.
“Yo soy un hombre de letras, reitera la frase y la transforma, la anuncia como enigma para la consecución de su historia ese imposible amador de metáforas que sin ver un texto suyo en letra impresa acendra su pasión para ayudar a resistir a una patria envilecida y pisoteada, pero estoicamente en pie de guerra”.
Esa frase, añadió Quirarte, encierra el mayor orgullo de Fernando del Paso: poner sus luces y esfuerzos al servicio de la República.
“En el contexto donde Fernando del Paso la sitúa, sintetiza el esfuerzo de quienes han querido y no han podido, esa extensa y admirable legión que ha analogado sudor y lágrimas a la frescura intensa de la tinta, a la sangre que tanto se le asemeja como medio transmisor de nuestras ansias”, indicó.
Quirarte destacó tres obras maestras del también diplomático y pintor: José Trigo, Palinuro de México y Noticias del Imperio, con las que desde joven evidenció que su vocación exigía una constante metamorfosis y una disciplina sin fisuras.
“José Trigo o el descenso al México ancestral, Palinuro o el hombre enfrentado al enigma del amor y la muerte a través del cuerpo de Estefanía o de un país que cambia de manera vertiginosa y radical; Carlota de Bélgica o la nueva Penélope que teje y desteje su locura y se transforma en ojos omnipotentes de la historia”, comentó.
El también poeta precisó que su amigo supo templar un estilo hasta lograr que “la música module cada una de sus frases y la metáfora no deslumbre, pero sí alumbre el camino que nos abre”.
En el homenaje, que fue amenizado por el Cuarteto Ramos, los hijos del Premio Xavier Villaurrutia (1966), Premio Nacional de Artes y Ciencias de México (1991), y FIL de Literatura (2003), agradecieron las muestras de amor que los lectores y amigos les han hecho llegar.
“Gracias a todo el pueblo de México por los mensajes de cariño y admiración hacia mi padre, nos consuela muchísimo. Estamos inmensamente agradecidos”, dijo Adriana del Paso.
Por su parte, Paulina del Paso recordó que hace 50 años su padre estuvo en Bellas Artes para dar una plática sobre su obra y vida.
“En aquel entonces él era un joven escritor que sólo había escrito José Trigo. En ese momento él había superado un cáncer; sin embargo, vivió 50 años más, plenos, llenos de amor, creación y generosidad”, señaló.
A manera de agradecimiento, María Cristina García Cepeda, secretaria de Cultura federal, expresó sus condolencias. “A la familia, amigos y lectores les expreso a nombre del Gobierno de la República, el afecto y la solidaridad institucional y personal que une a México en la ausencia de un creador imprescindible de nuestra historia”.
“Fernando en su eterna búsquedas encontró las palabras con las que definió esa luz y sombra que proyecta el corazón del ser humano, un novelista que trabajaba con música y se embriagaba con poesía, el niño que a los diez años escribió un poema para su madre”, señaló.
El homenaje al escritor mexicano finalizó a las 14:40 horas, cuando la familia realizó la última guardia de honor y los asistentes ofrecieron un minuto de aplausos.
