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Mauricio Wiesenthal (Barcelona, 1943) comparte cómo llegó a la escritura después de un proceso que incluyó viajes e incursión en diferentes disciplinas como la fotografía y el canto, por lo que recomienda a las nuevas generaciones alejarse de la facilidad y la prisa.
En entrevista con Crónica, señala que la escritura es el oficio mediante el cual puede transmitir sentimientos adquiridos tras tener contacto con personas de diferentes nacionalidades, así como culturas diversas.
“Un escritor tiene que comunicar su vida, es por eso que debe hacer el relato de su propia vida antes de regalárselo a los lectores. Desconfío mucho del escritor que se forma en la universidad, no quiero decir que estoy contra de ésta, sino que se forma de una manera racional o predestinada a ser de la literatura una profesión”.
Dicho pensamiento, dice el escritor español, no solamente sirve para los interesados en hacer literatura, sino que es aplicable a diferentes disciplinas, pues él se caracteriza por haber incursionado en el canto y en la fotografía, pero al final eligió la literatura.
“La literatura me permite trabajar en una intimidad absoluta de soledad, porque así puedo ser más fiel a mis sentimientos, sin necesidad de muchos instrumentos intermedios, pues el escritor con la palabra construye todo un mundo”.
VIAJAR PARA APRENDER. Wiesenthal obtuvo gran cantidad de experiencia tras algunos viajes, por lo que ahora, comenta, le extraña encontrarse con escritores que dicen viajar desde su propia habitación, pues él necesita contacto con los países, adentrarme en ellos y así encontrar a las personas.
“La idea de viajar era una que algunos podían hacer con muchos medios, por lo que se convertía en un viaje como entretenimiento, pero mi viaje era aprendizaje, unido a escenarios más sencillos, lo cual me obligaba a comunicarme con la gente, pero no sólo eso, también el tener que ir ganándome mi viaje”.
Para obtener recursos, el autor de Libro de réquiems, cantaba en barcos o en cafés, daba clases de esgrima o de fotografía, lo cual lo llevó a tener otras experiencias, por lo que recomienda una forma de diferente de viajar con “mente patrocinada”, que es cuando se cuentan con los recursos ya sea por una beca o por buena situación económica.
“No veo por qué el viaje está desligado del trabajo, actualmente se habla del viaje de vacaciones. Aunque soy mayor, nunca he hecho un viaje de vacaciones, hago un viaje de aprendizaje o estudios”.
El contacto con otras culturas implica conocer personas, paisajes, comidas, aventuras o escenarios, algo que se complementa cuando deja de lado el equipaje de lo que denomina como “viajero moderno”, así como su desunión de aparatos como el celular.
El escritor sostiene que han sido varios los viajes que le han impactado, entre los que destaca aquel momento cuando viajó junto a una compañía de circo, con personas de diferentes nacionalidades, pero también destaca su estancia en México, sobre todo cuando cantó en cafés de Veracruz o diferentes sitios de Mérida y la Ciudad de México.
