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En los últimos cinco años, el actor estadunidense Adam Driver ha sido uno de los actores más respetados de Hollywood. Es un talento que no solo ha encontrado la cumbre popular gracias a su papel del jedi desertor Kylo Ren en los episodios VII y VIII de Star Wars, sino que también ha puesto su talento a la orden de cineastas que han marcado la historia del cine como Martin Scorsese (Silencio, 2016), los hermanos Coen (Balada de un hombre común, 2013), Steven Spielberg (Lincoln, 2012) y Kim Jarmusch (Paterson, 2016), por mencionar algunos.
Este 2018 fue él, una de las celebridades que robaron cámara en la más reciente edición del Festival de Cine de Cannes, gracias a los dos trabajos que también lo trajeron a México la tarde del viernes en el Festival Internacional de Cine de Los Cabos. Por un lado está El hombre que mató a Don Quijote, del legendario miembro Monty Python, Terry Gilliam, y con el realizador Spike Lee en BlacKkKlansman, que ganó el Gran Premio del Jurado de Cannes.
Con ese currículo el actor, y también exmarine comentó que nunca se va a acostumbrar a la fama: “No es una forma natural de estar en el mundo, es una forma extraña de vivir. Algunos la encuentran cómoda y otros no tanto. Por ejemplo cuando llegas a un restaurante y todos te miran. Creo que nunca terminaré de acostumbrarme”, agregó Driver, quien ofreció una escueta charla con los medios nacionales.
En otro momento también compartió que parte de su disciplina artística está motivada por su experiencia como marine de Estados Unidos: “Me quise unir a la milicia después de lo que pasó en aquel terrible 11 de septiembre, estaba justo en la edad adecuada y tenía ese sentido de patriotismo; pero además no estaba viviendo en casa de mis padres, así que tenía mucho tiempo en soledad. Aprendí a trabajar como una comunidad y eso lo uso en la parte actoral”, compartió.
En ese lugar “debes hacer el mejor trabajo posible y siempre que lo hagas bien, debes quitarle el ego. Hacer un casting no tiene nada que ver con el trabajo ya de actor, porque en la audición no puedes fallar; yo cambié mi forma de pensar con la milicia, ya que en vez de sentirme juzgado, encontré nuevas oportunidades para ser mejor”, contó.
El hombre que mató a Don Quijote cuenta la historia de un anciano engañado convencido de que es Don Quijote y que confunde a Toby (Adam Driver), un ejecutivo publicitario, con su fiel escudero, Sancho Panza. La pareja se embarca en un viaje extraño, con saltos hacia atrás y adelante en el tiempo, entre el siglo XXI y el siglo XVII. Poco a poco, Toby, como el famoso caballero, se va contagiando de ese mundo ilusorio incapaz de separar sueño y realidad.
Además explicó que uno de los mayores aprendizajes que le dejó esta producción fue, el querer vivir la vida “y cometer errores, pero sobre todo, el no preocuparme por lo que no vale la pena. No me gusta que me estén analizando, por eso considero que la fama no existe para mí, sólo vivo mi vida”.
En la charla con los medios, declaró que desde muy chico se había interesado en el séptimo arte, ya que su abuelo fue quien le inculcó esa pasión, “le gustaban mucho las películas de Eddy Murphy, también Arma Mortal, desde ese momento me atrapó el séptimo arte”, concluyó.
