
La Casa Luis Barragán cambió tras la muerte del arquitecto mexicano Luis Barragán Morfín (Guadalajara, 1902 – Ciudad de México, 1988); sin embargo, ahora, el espacio vuelve a ese aspecto a través de los elementos que conforman la exposición e intervención Jardín con palomas al vuelo.
La propuesta fue realizada por el artista conceptual, escultor e instalador danés de origen vietnamita Danh Vo (1975), quien creó piezas e instalaciones específicas para el recinto ubicado en Gral. Francisco Ramírez 12-14, Ciudad de México.
El proyecto se lleva a cabo como parte de Estancia FEMSA, dirigido en la parte artística por Eugenia Braniff, quien explicó que más que una reconstrucción de la Casa Luis Barragán, se trata de “una serie de materias que tienen por objetivo dar conservación a la casa”
El ejercicio de conservación hizo que también cambiaran las medidas que deben cumplir los visitantes a partir de ahora, pues toda persona que acceda al recinto tendrá que usar protector de calzado, similar a los utilizados por los doctores en el quirófano.
Braniff señaló que los primeros trabajos para intervenir la Casa Luis Barragán comenzaron desde hace año y medio, cuando junto con Dahn Vo, se preguntaron cómo ofrecer una vista diferente de la casa, sobre todo si se consideraba que en vida, Luis Barragán ofrecía una edificación que se complementaba por elementos distintos a los que se colocaron una vez que el arquitecto falleció.
De acuerdo con la directora artística de Estancia FEMSA, al fallecer el arquitecto, la Casa Luis Barragán se convirtió en un museo, por lo que algunos pisos originalmente de madera, fueron cubiertos con alfombras, mismas que ya fueron retiradas.
El ama de llaves, Ana María, tuvo un papel importante, pues llegó a la casa desde que tenía 18 años, desde ese entonces se caracterizó por poner arreglos florales en toda la casa, factor que el artista danés retomó y exageró, no sin antes entablar una conversación con Ana María, quien actualmente tiene 78 años.
Además del testimonio, Danh Vo recurrió al archivo de Esther McCoy y Elizabeth Timberland, donde pudo conocer los cambios en muros, así como los lugares en que estaban ciertas pinturas o sillas a lo largo de la Casa Luis Barragán.
La instalación consistió en la colocación de velas, que Danh mandó a hacer en Teotitlán del Valle, pueblo mágico donde se fabricaron alrededor de 500, para que poco a poco, fueran utilizadas en el comedor o en el desayunador, aunque según Braniff, sólo estarán en lado este de la casa, que es donde el Sol no llega.
Las velas que no han sido ocupadas, se encuentran en el estudio de Luis Barragán, colgadas y acomodadas de tal manera que resaltan, aún más porque el artista pidió que fueran pintadas con grana cochinilla.
Si bien las velas cuelgan en dos muros del estudio, en otra parte del mismo cuarto es posible ver cómo se encuentran almacenados los biombos, sillas, pinturas o jarrones que fueron retirados de otras partes de la casa.
