
Nada más conocer la victoria del líder ultraderechista, Amnistía Internacional (AI) y Human Right Watch (HRW) difundieron sendas notas en las que le exigieron respeto a los derechos fundamentales de los brasileños, al tiempo que Greenpeace le subrayó la necesidad de proteger la Amazonía en otro comunicado.
Anunciaron, además, supervisión constante a favor de la protección y el respeto de los derechos fundamentales y a la preservación del medio ambiente.
Erika Guevara-Rosas, directora de AI para las Américas: “si Bolsonaro transforma su retórica en política pública, representa un enorme riesgo para los pueblos indígenas, comunidades rurales tradicionales, personas LGBTI, jóvenes negros, mujeres, activistas y organizaciones de la sociedad civil”.
Por su parte, el director para la región de HRW, José Miguel Vivanco, recordó que el presidente electo “ha defendido la tortura y hablado de forma ofensiva sobre minorías”.
Por su parte, el director de Campañas de Greenpeace Brasil, Nilo D’Ávila, recordó al gobernante electo de los brasileños que “la naturaleza no puede ser vista como un mero recurso económico”, sino como “una garantía de vida de las futuras generaciones”, por lo que pidió reducir el deforestamiento y exigió garantías para que el agronegocio “no se manche” con la destrucción de la selva.
“El nuevo presidente de la República necesita actuar a la altura de la importancia global de Brasil para la preservación del medio ambiente, eso significa evitar el aumento de la temperatura del planeta, preservar la Amazonía y combatir crímenes ambientales”, precisó en un comunicado.
