
"Señor peje: ¿con una consulta así se va a querer reelegir?"… La frase fue rescatada de una de las boletas entregadas en la casilla Iztapalapa 9, en Santa Cruz Meyehualco. Un votante se negó a depositarla en la urna y pidió a los organizadores de la mesa enviarla al próximo gobierno…
Se contabilizó como voto nulo.
La consulta del nuevo aeropuerto ha servido también como red epistolar, usada por los ciudadanos para expresar inquietudes ajenas al proyecto en Texcoco o enviar mensajes a la administración de Andrés Manuel López Obrador: desde alusiones a locuras pejistas hasta mensajes de amor tropical.
Crónica realizó un recorrido por casillas de diversas delegaciones para descifrar, en voz de los jefes de mesa, los recados urbanos, expresiones de electores irreverentes: se negaron simplemente a marcar alguna de las dos opciones propuestas, y optaron por leyendas punzantes, chuscas, críticas y traviesas.
Los sufragios anulados hasta ahora son pocos: entre el 1 y el 2 por ciento de la votación, según pudo constatar este diario en los lugares visitados. Sin embargo, vale la pena recuperarlas…
“Hay algunos que se han mostrado en total desacuerdo con la consulta: ¡AMLO está loco!, así, de manera textual, pero al menos sí emiten su voto”, contó Fabiola Millán, encargada de la casilla Coyoacán 09, ubicada en la Campestre Churubusco.
“Otro de los votantes llegó diciendo que él tenía un mejor proyecto, que dónde lo podía llevar por escrito y tuvimos que darle la dirección de la casa de transición en la Roma”.
—¿Cuál era su idea?
—Al parecer no apoyaba ni el aeropuerto en Texcoco ni en Santa Lucía, tampoco la reestructura del actual en la Ciudad de México, o el uso del de Toluca. Era un aeropuerto en otro lado, pero no supimos dónde.
—¿Por qué han anulado votos?
—Algunos porque la gente tachó toda la boleta o las dos alternativas, y así no cuenta. En otros casos porque expresan ideas o escriben notas.
—¿Cómo cuales?
—Identificamos algunas relacionadas con que el pueblo no debe solucionar estos asuntos, que era mejor que decidieran los especialistas o quienes tienen la información técnica.
Aquí, en este punto, hasta la mañana de ayer se habían contabilizado 395 votos por Santa Lucía y 246 por Texcoco.
Fabiola trabaja en asociaciones civiles dedicadas a prevenir la violencia contra las mujeres; como activista, se ha especializado en la zona de La Merced, donde también promueve programas para atacar la farmacodependencia.
—¿Y cómo es que paraste aquí, en la consulta?
—Tenía contacto con un compañero del gobierno en transición. Vente, hay chance, me dijo. Nos capacitaron y listo.
—¿Cuánto les van a pagar?
—Nada, somos voluntarios. Sólo nos están pasando a ver para preguntarnos si nos hace falta agua, ayer nos dejaron algo de alimento y hasta ahí.
—¿Y qué tal los provocadores?
—Sí hay, algunos vienen a dejar sus mensajitos, pero otros llegan a provocar. Nos queda permanecer en la neutralidad.
—¿Qué les han dicho?
—Unos nos vienen a reclamar que la consulta es ilegal, otros son más ofensivos. ¿No tienen otra cosa que hacer?, Ya pónganse a trabajar, nos gritan.
EN EL AJO. Doña Beatriz de la Cruz, presidenta de la mesa en la casilla 04 de Tlalpan, en Avenida Caporal, también detectó votos nulos.
“Marcan con dos palomas, o ponen notitas”.
—¿Qué dicen?
—En una pusieron: “Este ejercicio no sirve”. O dan su opinión: que en Texcoco no, porque se va a hundir y morirá mucha gente inocente.
Se dedica a vender zapatos por catálogo, aunque su verdadera pasión es servir como gestora de servicios en su delegación. “Que a veces no hay luz, voy a reportarlo a las oficinas delegacionales, que ya se tronó una lámpara, que ya se hizo un hoyo en el pavimento, un bache o las pandillas. Soy una especie de líder vecinal, siempre me ha gustado andar en el ajo”.
—¿Entonces lo suyo es la grilla?
—No es grilla, es participación, sin nada de violencia.
—¿Cuánto cobrará?
—Nada, estoy aquí porque quiero pasar a la historia como organizadora de la primera consulta de este tipo, traigo hasta mi propia agua.
También aquí se ha calculado una delantera por Santa Lucía.
—¿Dónde resguardan los votos? —se preguntó a doña Beatriz.
—¿Quién sabe? Nosotros los contamos y no sabemos qué hacen con ellos. Ahorita pasamos, nos dicen. Y ya vienen por el paquete.
—¿Quiénes?
—Los organizadores.
—¿Cómo se llaman?
—Los líderes, pero de nombres no sé, sólo se llevan los votos a un punto en el centro de Tlalpan.
AMOR Y POLICIAS. “¡Oiga, no quiero votar: ni por Texcoco ni por Santa Lucia, pero necesito la boleta!”, dijo una joven mujer a Verónica Luna, representante de la casilla Iztapalapa 02, en Tláhuac y Tasqueña.
—¿Para qué la requiere?
—Es que le voy a mandar un mensaje al gobierno de AMLO…
La chica presentó su credencial del INE, cumplió el registro y se acomodó en un rincón, donde se dispuso a escribir el recado. Lo hizo con sigilo, en secrecía. Al final, depositó la boleta en la urna.
—¿Qué le escribió?— se le preguntó por curiosidad.
—Una carta de amor.
—¿De verdad?
—Ya cuando cuenten los votos, lo sabrán…
Verónica Luna, estudiante, adelantó una ventaja de Santa Lucía. “La mayoría van en contra de Texcoco… Han venido a gritar que todo está comprado, que los resultados serán irreales, pero hemos mantenido la calma y si se ponen al brinco, los invitamos a retirarse”.
El organizador principal de casilla se llamaba Aarón Vega Romero; resultó ser un policía del Sindicato Independiente de Seguridad Pública de la CDMX.
—¿Cómo va la consulta? —se le preguntó.
—Bien, pero necesito su ayuda para algo importante.
—¿Más que el aeropuerto?
—Es que iremos muy pronto con los diputados de la ciudad a denunciar maltrato contra algunos compañeros, de por sí nos pagan poco y luego nos maltratan. No se vale.
