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Si Paul Theroux (Massachusetts, 1941) hubiera visitado México durante la época colonial, se habría convertido en una especie de subcomandante Marcos que tomaría el rifle y combatiría la injustica; habría sido un escritor zapatista que buscaría la independencia desde la literatura, dice.
Pero le tocó el siglo XXI y optó por recorrer todo el país durante los últimos dos años. Lo hizo en silencio y sin reflectores de por medio, desde Reynosa hasta la mixteca oaxaqueña, y promete que en 2019 publicará el resultado de ese viaje, que captará parte del alma mexicana.
Así lo adelantó en exclusiva a Excélsior el escritor estadunidense que ha publicado una treintena de historias “adictivas y brutalmente honestas”, caracterizadas por un estilo que mezcla la bitácora de viajes con la reflexión, la metáfora y la crítica literaria, quien ayer visitó por primera vez la Feria Internacional del Libro de Oaxaca.
En la 38 FILO presentó En busca de la ayahuasca y otros desvíos. Ensayos y reflexiones (Almadía), donde dibuja su viaje por Sudamérica, su contacto con la ayahuasca y una amplia aproximación a sus figuras tutelares: Graham Green, Joseph Conrad y Paul Bowles.
Conocido como el narrador que ha hecho del viaje una forma de relato y quien ha registrado la transformación de numerosos países africanos, asiáticos y europeos, Theroux ha obtenido premios como la Medalla del Benefactor de la Royal Geographical Society del Reino Unido, el de Literatura de la Academia Estadunidense de las Artes y las Letras y el Whitbread.
Además, es el autor que asume la escritura como una forma de prisión que culmina con la obra y le permite descubrir países lejanos para captar el alma de los hombres, registrar el rumbo actual del mundo, descubrir la naturaleza y la esencia de cada lugar a partir de sus historias.
