
El cineasta estadounidense Spike Lee aseguró ayer en Madrid que los inmigrantes son “el chivo expiatorio del fascismo” y lamentó que no haya “una ola de indignación mundial” por lo que está ocurriendo en la frontera con México.
“Niños arrancados de los brazos de sus madres y ningún mecanismo para asegurar que se vuelvan a reunir, ¿por qué no está tratándose este tema en la ONU?”, planteó el cineasta en un encuentro con periodistas para presentar su última película, BlacKkKlansman.
El filme basado en una historia real, parte de la delirante premisa de un policía negro que logra infiltrarse en el Ku Klux Klan. Aunque la historia sucede en los años 70, Lee se ocupa de dejar bien claro el paralelismo con el actual rebrote del racismo y el fascismo, no sólo en Estados Unidos.
“El fascismo es global y espero que la gente vea esta película como un fenómeno global, no sólo a unos locos con capirotes en América”, advirtió el director de Malcom X.
BlacKkKlansman se basa en las memorias de Ron Stallworth: John David Washington se pone en la piel del primer policía negro de Colorado Springs, y Adam Driver (Girls, Star Wars: el despertar de la fuerza), en la del compañero que le ayuda a infiltrarse en la red de extrema derecha, liderada en aquellos años por David Duke.
Por si las reiteradas alusiones a lemas como “America first” no fueran suficientes, Lee incluye al final del filme imágenes de la violencia desatada hace más de un año en las protestas contra las marchas ultranacionalistas de Charlottesville (Virginia), en las que murió una activista.
“No sé si esta película es propaganda”, manifestó el cineasta al ser preguntado al respecto. “¿Es El nacimiento de una nación (2016) propaganda o Lo que el viento se llevó (1939)? El término propaganda se usa muy alegremente. No sé, supongo que todo depende de qué lado estés”.
