
La preocupación sobre la documentación, difusión o promoción del patrimonio cultural mexicano, fue externada durante la mesa de diálogo “Patrimonio Inmaterial y Culturas populares”, organizada por el equipo de transición cultural del siguiente gobierno.
En el conversatorio estuvieron el poeta Mardonio Carballo y el ensayista Pavel Granados, quienes hablaron sobre diferentes elementos del patrimonio, además de estar atentos ante las propuestas sobre las lenguas originarias, la música o las investigaciones antropológicas que les hicieron llegar una veintena de personas provenientes de diferentes sectores y estados de la república mexicana.
Pavel Granados habló sobre la importancia del patrimonio y la necesidad “imperiosa” de su documentación, pues ayuda a la memoria y da vida, pese a que en muchas ocasiones son calificados como documentos muertos.
“El patrimonio nos sirve como espejo para saber quiénes somos, qué sociedad somos, qué somos como cultura, es un patrimonio que sale de las clases populares, que sale de las comunidades originarias de nuestro país como una respuesta al mundo en que vivimos. Un patrimonio que debe ser entendido no de manera turística o como cosas aisladas, sino como parte de un proceso social; es decir, entendido como expresiones de distintos conocimientos que se dan en un contexto que incluye la preservación de la naturaleza, del mundo en el que estamos”, señaló Granados.
El también editor habló sobre aspectos que inciden en el patrimonio mexicano, como “agresiones” de parte del neoliberalismo, pero también de aquellas afectaciones al ambiente que también afectan al país y a la cultura; sin embargo, dijo, en México se tienen que retomar las acciones que plantea la Unesco.
El organismo internacional propone proteger y salvaguardar el patrimonio, a través de un proceso que consiste en la identificación, documentación, investigación, preservación, proyección, promoción, valorización, trasmisión y revitalización.
Granados profundizó en la documentación, punto en el que se corre un “peligro de que documentar sea aislar hasta llegar a ser un muestrario de actividades muertas. La pregunta es documentar para qué”.
