
A medida que se incrementan las tasas de interés internacionales, se acentúa la guerra comercial y los riesgos geopolíticos, México se distingue entre los países emergentes por tener de los mejores amortiguadores para hacer frente a los shocks externos, con una protección financiera por 274 mil millones de dólares, monto que es 40% superior a la deuda externa que tiene el país.
Así, el país dispone de reservas internacionales por 174 mil millones dólares, así como de una Línea de Crédito Flexible (LCF) que tiene abierta con el Fondo Monetario Internacional por el equivalente a 88 mil millones de dólares.
Por si fuera poco, la semana pasada México renovó y triplicó con el Departamento del Tesoro de Estados Unidos una línea en el Acuerdo de Estabilidad Cambiaria, la cual pasó de 3 a 9 mil millones de dólares, con el objetivo de otorgar liquidez al mercado en caso de ser necesario. El incremento de la línea swap es una actualización que no se hacía desde hace 24 años.
También el país cuenta con una línea Swap con la Reserva Federal de EU por 3 mil millones de dólares.
Factores
Si bien el alza de tasas de la Fed pudiera encarecer la deuda externa del país, también le reportarían al Banco de México importantes dividendos, ya que una parte importante de las reservas están invertidas en bonos del Tesoro de EU.
El buen manejo de las cuentas externas de México y las elevadas tasas de interés internas son dos grandes atractivos para los inversionistas foráneos y que colocan al país en mejor posición frente a sus pares emergentes, algunos de ellos con enormes déficits o abultadas deudas en dólares como Turquía o Argentina.
