
Y hubo alguien que hizo que la fuerte lluvia de ayer en la Ciudad de México fuera una nimiedad... Ese se llama Marc Anthony, el hombre que pudo hacer pensar mal y bonito a las lindas damas, solteras, acompañadas o con anillo; mayores y jovenzuelas que lo vieron aparecer en el escenario del Palacio de los Deportes poco antes de las 21:00 horas.
El alcance que tiene con las féminas, el poder y la seducción a distancia se pudo medir fácilmente con las nulas quejas que hubo al no poder distinguir su voz tan claramente durante Valió la pena y Y hubo alguien.
El pobre audio se complementó con 15 mil personas cantando; zapateando tímidamente al fondo del llamado Domo de Cobre y con los gritos provocados por la manera tan boricua que tiene Marc de darse una simple vuelta.
De plano era mucha emoción. De milagro las mujeres que, aparentemente sedientas, cargaban con dos chelitas familiares no las tiraron. O las agarraban con los dientes o se los daban a su chaperón para poderle aplaudir a su fantasía quien se encontraba a escasos metros de distancia.
Hasta deshacerse de los lentes de sol se le celebraba. Quedarse de pie con las manos en la cintura ni mencionarlo. Después de tantas noches en el Auditorio Nacional tenía que disfrutar un lleno como este.
