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Momentos de crisis por arrogancia, mala suerte o equivocaciones, son algunos de los temas abordados por el escritor Alberto Chimal, en Manos de lumbre, su más reciente libro conformado por seis cuentos, los cuales elaboró durante los últimos cuatro años.
En entrevista, el escritor comenta que los seis cuentos pudieran ser calificados por novelas cortas, puesto que en algunos casos se extendieron más de lo planeado, para poder abordar temas como el plagio en la literatura, las obsesiones que tiene una mujer o la decisión que debe tomar una enferma.
“Manos de lumbre es una colección elaborada por etapas, escribí los cuentos sueltos, algunos los reuní tras un proceso de selección para quedar al final sólo seis, varios de los cuales se extendieron para explorar más el mundo de los personajes, que es finalmente el sentido, es decir, no contar qué pasó sino quién”.
El libro publicado por la editorial Páginas de espuma, está conformado por “Los Leones del Norte”, “Una historia de éxito”, “Marina”, “La segunda Celeste”, “Final feliz” y “Voy hacia el cielo”.
“Cuando se dice que un niño tiene ‘manos de lumbre’ es que destruye lo que toca, que es torpe. Es una especie de torpeza que en un niño puede resultar inocente o simpático, pero que en un adulto ya no lo es. Cuando cometemos errores o torpezas, corremos el riesgo de provocarnos un grave daño a nosotros mismos y de provocárselo a otros”.
Chimal sostiene que la vida del ser humano se caracteriza porque cuando alguien “tropieza”, se lleva a otras personas, por lo que representa a personajes que entran en crisis por una equivocación, arrogancia o mala suerte.
“Los cuentos coinciden en querer examinar esos momentos de crisis, que son momentos en los que se revela de forma muy visible quiénes son estos personajes, el quiebre los obliga a darse a conocer”.
Manos de lumbre tuvo un proceso de creación diferente, pues Chimal creo alrededor de 12 cuentos que elaboró en los últimos cuatro años, de los cuales seleccionó algunos; sin embargo, al momento de conformar el libro, se dio cuenta que podían someterse a algunas modificaciones.
“Algunos los volví a hacer. Me parecía que valía la pena tratar de adentrarme en el mundo de los personajes. Por los temas vemos el presente, el México contemporáneo, sobre todo esta parte de deterioro, de desgaste social, violencia criminal e institucional en donde estamos viviendo. Hay mucho de observación de la vida real. Ningún texto por fantasioso o por extraño que parezca, deja de estar en relación con la vida de quien lo escribe”.
