
El historiador Alfredo López Austin (Chihuahua, 1936) inaugurará el 9 de octubre en el Museo Nacional de Antropología la tercera conferencia de la Cátedra Eduardo Matos Moctezuma Lecture Series con la conferencia El día que salió el sol: trece pasos y un canto, que versará sobre el mito mesoamericano de la creación del mundo.
La cátedra fue instituida hace un año por la Universidad de Harvard, Estados Unidos, en reconocimiento al trabajo del arqueólogo y Premio Crónica 2017, Eduardo Matos Moctezuma. La dinámica es que cada año se honra a diferentes personalidades del mundo de la arqueología, antropología e historia de México.
“Estamos sumamente agradecidos con el maestro López Austin y con Eduardo Matos Moctezuma quienes han dedicado su vida a estudiar el pasado prehispánico. La Cátedra se celebra un semestre en la Ciudad de México y en primavera, una persona acude a la Universidad de Harvard a dictar la Conferencia Matos Moctezuma”, explicó Mauricio Benítez, representante de la Universidad de Harvard en México.
Al respecto, Alfredo López Austin comentó en entrevista vía telefónica a Crónica que reconocer la labor de Matos Moctezuma implica hablar de cómo su trabajo de arqueólogo fortaleció la identidad nacional.
“La labor de Eduardo Matos Moctezuma corresponde no sólo a su gran obra científica, sino al afecto que le tienen muchos mexicanos que consideran que su trabajo ha puesto ante los ojos de todo el pueblo una cantidad de información, de obra muy importante que es fundamental para forjar la identidad nacional”, opinó.
Eduardo Matos, añadió, fue el gran arqueólogo del Templo Mayor “en los momentos en que este sitio arqueológico estaba desarrollándose y dando más frutos; esto me ha tocado verlo, he sido testigo varias veces de cómo la gente reconoce en Matos a ese gran trabajador que le ha proporcionado una invaluable riqueza”.
Sobre la conferencia que impartirá, el también investigador del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) adelantó que tratará sobre un tema que Matos Moctezuma ha estudiado: la religión mesoamericana.
“En todos los procesos de honrar los méritos de una persona, uno busca los vínculos de cuáles son los temas principales que ha tratado a lo largo de su vida. En el caso de Eduardo Matos Moctezuma la cosa es bastante fácil porque ha sido un científico muy polifacético, entonces ha tratado temas de historia, de arqueología y por consecuencia, temas de religión, teología y rituales”, precisó.
Por ello, dijo, Matos ha prestado atención a la religión, línea de investigación en la que es especialista López Austin.
“Lo que más he investigado es el mito y en este caso particular, quiero unir un conjunto de mitos pero todos enfocados a un momento especial que es la primera salida del Sol sobre el cosmos, es decir, ese momento en que se fijó la normatividad, las esencias, los cursos y ciclos con los cuales funcionaría este mundo”, señaló.
— ¿Por qué reflexionar sobre los orígenes?
— El hombre busca la explicación de lo que está viviendo para sentir un punto de arranque, esto sucede en todas las religiones porque en la mayoría basas tus creencias en una continua reflexión de lo que fue un origen. Eso es el creacionismo, en donde no se piensa que las especies —como actualmente se ven desde el punto de vista científico— evolucionan, se piensa que todo es tal como los dioses o la divinidad lo crearon en el momento mismo del establecimiento del mundo.
“Para cualquier persona que tiene esta mentalidad mítica, el mito es muy importante porque a través de él entiende cómo debe manejarse con cada uno de los seres que compiten con él en el mundo”, respondió.
AMIGOS. —¿Cómo es su amistad con Matos Moctezuma?
— Llegué del norte del país a la Ciudad de México en mi papel de investigador de la cultura antigua en octubre de 1963, desde ese primer momento empecé a buscar a los colegas más destacados con los que pudiera entablar relaciones científicas y entre ellos, destacaba Eduardo Matos.
“Naturalmente con el tiempo uno se va inclinando con aquellos colegas que más semejanza tienen con lo que uno hace y eso dio como resultado no sólo una amistad personal, sino un aprovechamiento recíproco porque era un diálogo permanente el que manteníamos, él como arqueólogo aunque muy interesado en la historia, y yo como investigador. Intercambiamos novedades y conocimientos”.
El historiador recordó cuando Matos Moctezuma le llamó por teléfono para que viera antes que todos, un reciente hallazgo en la zona arqueológica de Templo Mayor.
“Me habló porque se había descubierto una pieza importante, tomó el teléfono de inmediato y tuvo la gentileza de invitarme para ser de los primeros que la viera. Se trataba de la llamada Diosa verde, que es una diosa lunar. Le pedí autorización para hacer el estudio, estuvo de acuerdo y publiqué un artículo. Es decir, tenemos una historia de amistad muy cercana y de interrelación de conocimientos”, compartió.
