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A inicios de los ochenta, cuando era tan sólo un adolescente, Bona Pinder Yayumayalolo reunió por primera vez un ensamble de jazz para tocar en un club de Douala, capital de Camerún. El resultado sería exitoso, puesto que eso le permitió generar una amistad con el dueño del lugar, quien le dio acceso a su colección de vinilos de jazz y una guía para descubrir el género musical.
Sobre el artista camerunés se dice, escribe y compara mucho. Que si es el “Sting” africano, que su virtuosismo en el bajo se equipara al de Jaco Pastorius —quien lo inspiro a enfocarse en el instrumento—; sobre sus tours con Mike Stern, con Pat Metheny, o del mítico trío (Gerald) Toto, (Richard) Bona & Louka (Kanza).
Sin embargo, las palabras pueden ser insuficientes para describir su talento musical. Lo mejor es escuchar sus solos de bajo, su delicada, pero firme voz, así como su capacidad para mezclar y extender los alcances del jazz con los sonidos africanos y latinos. Richard Bona se encuentra de gira por América Latina y México será su última parada en el continente antes de continuarlo por Europa y Japón.
En una noche muy especial para el país, 2 de octubre, el camerunés ofrecerá un concierto en el Lunario del Auditorio Nacional. Desde hace un par de años, el músico promociona su más reciente álbum, Heritage, en el que realiza una mezcla de música afrocubana con su repertorio de fusión jazz. En su presentación, señala en entrevista, los asistentes podrán escuchar piezas de este álbum, así como de los otros seis que ha grabado a lo largo de su carrera y el primero de los cuales, Scenes from my Life, cumplirá su 20 aniversario el próximo año.
