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A manera de denuncia, el presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahmud Abás, defendió ayer durante la 73 Asamblea General de Naciones Unidas que “Jerusalén no está en venta” y consideró que las recientes acciones de Israel y Estados Unidos suponen obstáculos para el fin del conflicto en Oriente Medio.
Sin ocultar su molestia por la complicidad de EU e Israel para frenar toda solución al conflicto que arrastra al pueblo palestino, las primeras palabras de Abás en la ONU fueron: “Jerusalén no está a la venta y los derechos del pueblo palestino no están aquí para ser negociados”, antes incluso de la invocación a Alá con la que habitualmente inician sus discursos los líderes musulmanes.
Durante su intervención, Abás emplazó al mundo a que repudie la ley “Estado-Nación” aprobada en Israel, a la que calificó de “racista”, a la vez que acusó a EU de ir en contra del proceso de paz con las decisiones tomadas bajo el gobierno de Donald Trump.
Según dijo, los palestinos estaban “expectantes” ante la idea de Trump de lanzar una nueva iniciativa para la paz, pero las acciones de la Casa Blanca les han dejado “mudos”.
Abás insistió en que medidas como el reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel “contradicen” el papel y el compromiso de EU con la paz.
