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La última victoria de Tiger Woods data de 2013, concretamente se produjo en el Bridgestone Invitational de aquel año (agosto) y se impuso con siete golpes de ventaja. Aún queda una jornada, pero el Tigre lidera con autoridad el Tour Championship, el último playoff de la FedEx Cup tras una tercera jornada de ensueño. El californiano firmó 65 golpes y acumula 198 (-12).
En segundo lugar aparecen empatados Rose y McIlroy—con Woods en el partido estelar el domingo—, a tres golpes del ganador de 14 majors. Tiger está a las puertas de volver a ganar, merced a su completo y extraordinario juego, algo que hará que el East Lake Golf probablemente bata su récord histórico de asistencia en la última jornada.
“La matemática simple dice que si juego una carta limpia, los jugadores detrás de mí tienen que disparar 67 para forzarlo a extras”, dijo Woods. “Eso ayuda. No tengo que disparar 63 o 64 y espero obtener ayuda. Ésa es una gran diferencia. Éste es un lugar en el que preferiría estar, ciertamente cuatro o cinco atrás “, dijo el californiano.
Woods puede certificar su vuelta y sumar su victoria 80 en el PGA Tour, quedándose, a sus 42 años, a dos de igualar las 82 de Sam Snead. Este año ya fue segundo en el PGA Championship y el Valspar, y acumula seis top 10. Existe un dato revelador sobre la fiabilidad de Tiger ante una última jornada: ha ganado 42 de 44 veces en las que llegó líder a la última jornada, es decir, un 95 por ciento de las veces.
Que gane la FedEx ahora es cuestión de que certifique su triunfo y que el inglés Justin Rose no finalice segundo, aunque el número uno del mundo da la impresión de estar muy concienciado en el que era uno de los grandes objetivos de la temporada. Cinco años de exención en el PGA Tour y el bonus de 10 millones de dólares son motivación más que suficiente.
