
Miguel Hidalgo y Costilla era un hombre al que le gustaba organizar fiestas, escuchar música y ver teatro, también fue un sacerdote que amó las letras y que sintió una gran indignación por la mala calidad de vida de los indígenas. Esas pasiones e ideales del Padre de la Patria son narrados por los historiadores Carlos Silva e Isabel Revuelta en el libro Cara o cruz: Miguel Hidalgo (Taurus).
“El cura Hidalgo es el Padre de la Patria, el héroe más conocido y el favorito. Es el que todo mundo cree conocer y quien más desdibujado ha llegado hasta nuestros días. La imagen que tenemos de él es interpretación tras interpretación incluso, no hay nada más distante que la idea del venerable anciano en la figura de Hidalgo”, comenta Isabel Revuelta.
Hidalgo es muchos Hidalgos, añade. Está la figura del gran estudiante, del párroco que ve el oficio de sacerdote como una forma de pagar sus deudas, el hombre fiestero y el revolucionario.
“Era una persona enamorada del saber y de los libros que vio en la profesión de sacerdote como un acceso al conocimiento. Estudió en el Colegio de Valladolid, se convirtió en un teólogo muy mordaz, revolucionario y adelantado. Fue un gran maestro que influyó en mucho de sus alumnos como Morelos”.
