
Los dos hombres señalados por el Reino Unido como sospechosos de envenenar al exespía ruso Serguei Skripal y a su hija Yulia, e identificados como Alexander Petrov y Ruslan Boshirov, aseguraron ayer en una entrevista con la cadena Russia Today (RT), que no son agentes de la inteligencia militar rusa sino dos civiles que “fuimos como turistas a Salisbury”.
“Los amigos nos aconsejaron hace mucho visitar esa maravillosa ciudad, (…) que tiene una famosa catedral conocida no solo en Europa, sino en todo el mundo, por su torre de 120 metros y su reloj”, dijo Boshirov a Margarita Simonián, directora RT. Una semana después de que sus nombres y fotos acapararan las portadas de todo el mundo, ambos hombres, de aspecto fuerte y 35 años, aparecieron en la televisión rusa para contar que tienen miedo y que su vida se ha convertido en “una pesadilla”.
PUTIN. Eso sí, lo hicieron después de que el presidente ruso, Vladimir Putin, les invitara el miércoles a dirigirse a los medios de comunicación para contar cómo acabaron en Salisbury el mismo día en que los Skripal fueron envenenados, supuestamente con un agente tóxico ruso conocido como Novichok.
Durante 30 minutos de entrevista, Petrov y Boshirov se sometieron a preguntas de la entrevistadora, que afrontó la conversación en un tono jocoso y que llegó a insinuar que son pareja.
Según su versión de la “fatal e increíble coincidencia” que los llevó a estar cerca de la escena del crimen, el mal tiempo inglés tuvo la culpa de que en un viaje de más de 48 horas viajaran dos veces desde Londres a Salisbury.
