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Daniel Divinsky (Argentina, 1942) es un abogado argentino que hace 52 años fundó Ediciones de la Flor, casa editorial del ilustrador Quino, y aunque dejó de dirigir el sello, la amistad entre ambos continúa. En entrevista, el editor argentino platica con Crónica sobre la relación que tuvo con el escritor Jorge Ibargüengoitia, el momento en que publicó la primera tira de Mafalda y cómo su risa fácil lo ayudó a seleccionar autores para su catálogo.
QUINO, UN AMIGO. En el marco del Hay Festival Querétaro 2018, Divinsky confiesa que al fundar Ediciones de la Flor tuvo la buena suerte de que Quino y Rodolfo Walsh se acercaran a él, pero también influyó su capacidad de aprovechar las oportunidades.
“Estaba muy hastiado del ejercicio de la abogacía aunque fue la forma en que me gané la vida muy joven, puse una oficina jurídica con otro colega y realmente nos ayudábamos porque vivíamos en las casas de nuestros padres. Entonces lo que ganábamos era para ir al cine y para gastos menores”, cuenta sonriente.
En algún momento, añade, se le ocurrió poner una librería y buscó un socio. “Nuestros padres nos prestaron dinero que nunca devolveríamos. No nos alcanzaba ni siquiera para pagar la renta de un local. Entonces con un amigo editor, con quien había hecho un trabajo antes, resolvimos poner la editorial”.
En la primera etapa, “vivíamos de la abogacía y la editorial era un hobby” hasta que se acercó Quino con su historieta de Mafalda.
“Quino nos consultó como abogados porque él había dejado de cobrar sus derechos de autor con la editorial que lo publicaba, eso se solucionó más o menos amistosamente y fue el propio Quino quien nos propuso hacer sus libros. Eso cambió totalmente la perspectiva”, recuerda.
