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“Un escritor debe ser como una esponja, que absorba todo”, afirmó ayer la poeta uruguaya Ida Vitale (1923). “Luego, ojalá pueda hacer una síntesis y sacar algo más o menos propio. Pero todos estamos en deuda con todos. Con los seres del mundo, con la casa, el clima, con todo lo que se nos da en un país. Uno nunca llega a pagar todo lo que debe”.
Tras la noticia de que ganó el Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances 2018, dotado con 150 mil dólares, la también traductora y crítica literaria comentó vía telefónica desde Montevideo que este galardón es “una sobrevida”, “una coronación más”, que le da energía para seguir escribiendo y agradeció a “la gente que me ha hecho el favor de sacarme del pozo”.
“En realidad, podía haber desaparecido del mundo de los vivos hace tiempo. Esto es como una prolongación”, dijo. “Es natural que esto me llegue de México. Casi todo lo bueno me llega de México aún. Además, lo bueno es recordar siempre a este país”, agregó quien acaba de regresar a su país natal y todavía está en el proceso de mudanza.
“Recibo el premio con sorpresa, con estupefacción. Esto a una edad en la que ya no espero sorpresas de este tipo. Pero me la proporcionaron”, añadió la autora de La luz de esta memoria.
Quien vivió en México durante once años, en la década de 1970, reiteró de manera constante su gratitud con la nación azteca, donde tiene a sus “amigos del alma”.
