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Brett Kavanaugh, el nominado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para convertirse en juez del Tribunal Supremo afrontó ayer su primera audiencia de confirmación para el cargo en medio de protestas que incluso interrumpieron la sesión en el Senado.
El juez, de clara tendencia conservadora, defendió que “el Tribunal Supremo es la última línea de defensa de la separación de poderes y los derechos y libertades garantizadas en la Constitución”, e incidió en que el alto tribunal “nunca puede ser visto como una institución partidista”. Ello, pese a que sus jueces, nueve en total, los elige el presidente y los ratifica el Senado.
Kavanaugh también prometió que mantendrá “una mente abierta en todos los casos”, en un mensaje con el que parecía buscar el apoyo de las filas progresistas, entre las que existe una gran preocupación por el posible retroceso en derechos sociales esenciales, como el aborto.
70 DETENIDOS. En la sala y el edificio de las audiencias se produjeron continuas protestas durante el día, unas manifestaciones en las que fueron detenidas 70 personas, según la policía del Capitolio, y se entonaron consignas contra la posición de Kavanaugh en ámbitos como el aborto y el derecho a portar armas.
Entre los manifestantes destacó especialmente un grupo de mujeres que vestían inspiradas en la novela El Cuento de la Criada, de Margaret Atwood.
APLAZAMIENTO. Durante la primera hora y media de sesión, la oposición democrática pidió el aplazamiento de las audiencias para poder examinar 42 mil páginas de documentos que les hicieron llegar la noche del lunes sobre la labor de Kavanaugh en la Casa Blanca como asesor legal y luego secretario de personal del expresidente George W. Bush (2001-2009).
