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Hoy (5 de septiembre) se conmemoran cien años del nacimiento del ganador de la Medalla Salvador Toscano 1992 al mérito cinematográfico, el director español Luis Alcoriza.
Como homenaje a su tra¬yectoria en la pantalla grande, el Centro Cultural de España en México y el Instituto Mexicano de Cinematografía iniciaron ayer un ciclo de cine, que finaliza el viernes, con cuatro de sus películas más emblemáticas: La puerta y la mujer del carnicero (1969), Lo que importa es vivir (1986), Fe, esperanza y caridad (1972) y Terror y encajes negros (1985).
El actor, guionista y director de cine español, que se exilió en México desde 1940 y hasta su fallecimiento en 1992, fue considerado discípulo de Luis Buñuel. Con él colaboró como guionista en cintas como Los olvidados, El gran calavera y El ángel exterminador.
Sin embargo, Alcoriza negó tal calificativo de discípulo, pues su interés era forjar su propia trayectoria y estilo cinematográficos.
El ganador del Premio Ariel Honorífico 1990 y del Premio Goya como Mejor Película Extranjera de habla hispana en 1988 por el filme Lo que importa es vivir, escribió cerca de 100 obras que fueron llevadas al cine, entre ellas, El ahijado de la muerte, de 1946, protagonizada por Jorge Negrete y dirigida por el estadunidense Norman Foster.
No obstante, su primera faceta fue la de actor con 16 películas con este rol, que iniciaron con La torre de los suplicios (1941), La virgen morena (1942), Los miserables (1943) junto a Domingo Soler, El rayo del sur (1943), San Francisco de Asís (1944) y Naná (1944), entre otras.
