
Haber sido víctima de la de¬lincuencia y casi perder la vida en un atentando hicieron que el actor Kristyan Ferrer sufriera ataques de pánico que ahora está exorcizando, por consejo de su siquiatra, a través de su personaje en la se¬rie Guardia-García, que gira en torno al mundo policiaco, específicamente a lo relacionado con la medicina forense.
“Es una forma de enfrentar mi miedo a la muerte y por otro lado no había hecho ningún proyecto de este género.
Hace un par de años me bajaron de mi coche, me golpearon, me amenazaron, cortaron cartucho en mi cabeza y a partir de ahí me vino una etapa de ansiedad que terminó en ataques de pánico. Tuve que acudir al sicólogo y al siquiatra”, compartió con Excélsior minutos después de la presentación del proyecto.
“Crecí en Ciudad Nezahualcóyotl, donde fue el atentado, es difícil saber qué fue lo que pasó, porque también tuve amenazas, me imagino que fue envidia, quiero creer que fue eso y a partir de ahí me vinieron esos ataques, fue un atentado muy fuerte, por eso me mudé a la Ciudad de México”, comentó.
El actor aseguró que la decisión de aceptar este rol, un estudiante destacado de medicina forense que hace pareja con un policía de experiencia, a quien le da vida el actor Rafael Sánchez Navarro, fue casi por prescripción médica.
“Cuando me llega Guardia García y me doy cuenta de lo que habla, renuncié a un proyecto que ya tenía y me subí a éste. Fue una decisión muy arriesgada y seguramente mucha gente me querrá matar. Necesitaba hacerlo, lo platiqué con mi terapeuta y me dijo: ‘adelante, hazle frente a tus miedos’, y qué mejor manera que con lo que amo, que es mi trabajo”, expresó.
“Enfrentarme en ficción a lo que viví ha sido muy difícil, mi personaje muchas veces está al borde de la muerte y el juego mental ahora me lo tomo muy en serio, pues las enfermedades de esta índole están a la orden del día.
Sin embargo, el enfrentarlo a través de esta trama ha sido glorioso, a través de mi personaje he podido sublimar lo que tengo, por eso creo que el arte puede curar”, señaló.
