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Desde hace poco más de un año la vida de Ximena Sariñana cambió para siempre. Si bien su lugar en la música es importante, desde hace cuatro meses Franca, su hija, es el centro de su universo.
La gestación y el nacimiento de la primogénita de la cantante le ha dado la oportunidad de entrar en contacto con su feminidad y descubrir la mujer que quiere ser sin sentirse presa de los cánones que se dictan para el género.
“Definitivamente te pone mucho más en contacto con tu feminidad y con tu descripción de lo que es ser femenina o mujer. Ha sido muy bonito de repente descubrir que uno puede reescribir eso y no ser necesariamente lo que fueron las mujeres antes o lo que se espera que tú seas como ‘ya te convertiste en mamá y tienes que ser de cierta forma’, es muy bonito ir descubriendo por ti misma, sin tanto ruido, cómo vas a ser como mamá o como mujer.
“Es un momento clave en el que ahora estamos viendo el resurgimiento de tantos movimientos en pro de la mujer, de liberación y de re definir lo que es el género, y es algo que me gusta mucho apoyar, en decir ‘las mujeres podemos ser lo que queramos ser y y somos dueñas de escribir nuestra propia historia’ y se nos debe aceptar tal cual sea cual sea esa historia que quieras contar de ti misma... eso es algo muy padre que estamos viviendo en este país y en el mundo”, dijo Sariñana en entrevista con Excélsior.
Ximena ha encontrado en la maternidad un vehículo a la creatividad y es ésta la que se ha proyectado en su nuevo material discográfico, en el cual la cantante refleja el momento que vive actualmente y la forma en la que ahora se toma las cosas.
“Refleja totalmente el momento en el que estoy, creo que cada disco es imposible de separar de lo que vives y es bonito porque cuando escucho mis discos pasados me refleja mucho el momento en el que estaba, que igual y ya ni te acuerdas, pero está padre, casi como una fotografía, un retrato de quién eras en ese momento. Cada disco es así y este es igual.
