
Reconocen los aportes del ensayista y poeta veracruzano Natalio Hernández (Ixhuatlán de Madero, 1947), quien a través de sus creaciones en la literatura y la función pública, ha contribuido a la promoción y difusión del patrimonio mexicano.
“Canto a la vida, al hombre, a la naturaleza, a nuestra Madre Tierra, porque la vida es flor y es canto”, dijo Natalio Hernández, durante la conferencia que se llevó a cabo en el Palacio de Bellas Artes, como parte del ciclo Protagonistas de la literatura mexicana.
El escritor comentó que sus primeros maestros de la palabra fueron sus padres, Manuel Hernández y Gonzala Hernández, “quienes me enseñaron el camino de la palabra, me enseñaron a respetar a la Madre Tierra, a conocer nuestras raíces antiguas y, sobre todo, a disfrutar lo que en lengua náhuatl llamamos ‘La flor y el canto’, la palabra florida”.
Con el paso del tiempo, Hernández se encontró con otros maestros, con personas sabias de diferentes partes del mundo, pero fue gracias a los libros del historiador Miguel León-Portilla y de Carlos Montemayor, que pudo comprender mejor las enseñanzas que le habían dado sus padres.
El autor de Collar de flores hizo una pausa en los aportes del escritor Carlos Montemayor, quien dejó dicho que todas las lenguas del mundo son iguales, con riqueza y musicalidad que generan a través de las palabras.
Hernández explicó los principios de “La flor de los cuatro pétalos”, pensamiento fundamentado en lo que en náhuatl se conoce como “raíz antigua o pensamiento que nos dejaron nuestros ancestros”, con la intención de incitar a que estos pensamientos formen parte de la educación en las nuevas generaciones.
“En “La flor de los cuatro pétalos” hay referencia a lo que los antiguos abuelos mexicanos denominaron ‘el camino del arte’. Otro principio es lo relacionado con la amistad, hermandad, con el sentimiento colectivo, la ayuda mutua y empatía, pues si nos queremos y amamos, y nos sentimos hermanos, podremos caminar juntos”.
