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El ministro del Interior venezolano, Néstor Reverol, anunció ayer que detuvo a seis “terroristas”, luego de varios allanamientos en hoteles de Caracas y que producto de ellas “se han recabado importantísimas evidencias”.
Según señaló luego el canciller venezolano, Jorge Arreaza, los restos de la desactivada célula rebelde que dirigía el fallecido expolicía Oscar Pérez están vinculados al atentado.
“Cuando esa célula fue desmantelada, después de horas de negociación y de un inevitable enfrentamiento, algunos gobiernos se solidarizaron con los terroristas y algunos presidentes incluso han dicho que fue una ejecución extrajudicial, fíjense ustedes en las consecuencias”, dijo Arreaza.
De acuerdo con Reverol, en el atentado fueron usados dos drones “diseñados para trabajos industriales” y con capacidad para “soportar grandes cargas”. Explicó que no hirieron a Maduro gracias a la instalación de equipos inhibidores de señales que desorientaron a los drones, que se activaron “fuera del perímetro planificado por los sicarios”.
Tras anunciarse que los autores materiales eran uniformados rebeldes, la cúpula militar de la FANB (Fuerza Armada Nacional Bolivariana) expresó ayer su “irrestricta lealtad” a Maduro.
“Bajo ninguna circunstancia aceptaremos que sea vulnerada la soberanía nacional, permaneceremos incólumes y aferrados a las convicciones que nos caracterizan, apoyando de manera incondicional y con irrestricta lealtad a nuestro comandante en jefe”, dijo al leer un comunicado el ministro Vladimir Padrino.
“Ningún gobierno que procure instaurarse por vías no democráticas contará con el apoyo de la FANB, y cualquier grupo que lleve a cabo actos criminales de este tipo recibirá una respuesta contundente de nuestra parte”, añade el texto.
