
Vergüenza es el poemario de Martha Mega, quien nació en el año de 1991. Editado por Mantarraya ediciones en el 2017, este libro está dividido en tres partes cuyo tópico principal es la vergüenza ajena que siente esta escritora cuando escucha, sabe y siente en carne propia los efectos de la violencia individual o colectiva.
En entrevista con Mega, quien estudió Literatura Dramática y Teatro en la UNAM, comentó que el tema de su libro son los “efectos de la violencia y el cuerpo que los resiente. Esos rasgos corporales que te hacen objeto de violencia. A partir de eso pensé en la mujer como un arquetipo de fertilidad, de creatividad, pero también pensé en la mujer como una figura golpeada por los siglos de misoginia, un cuerpo que ha sido lacerado. En el libro veo a las mujeres juntas como un cuerpo que está sangrando por el odio y la invisibilidad incomprensibles que hemos vivido por muchos años. Hecho que ahora es mucho más difícil, por ejemplo, en la literatura, siento que hoy la escena de la poesía mexicana está siendo liderada por mujeres menores de 40 años; las mujeres son la punta de lanza”.
En la primera parte de Vergüenza también se tratan otros tipos de violencias que se viven en México y en otras partes, al preguntarle al respecto Martha dijo que “el libro te hace pensar en la vergüenza ajena. Muchos de los tópicos que me duelen y me hacen retorcer son cosas que me dan vergüenza, sobre todo los resultados de la violencia. Abro el libro con unas líneas de Matadero cinco, de Kurt Vonnegut sobre las guerras estúpidas que mandan a jóvenes para morir sin sentido y en realidad la violencia se repite en todo mi poemario porque es un tema que me preocupa”.
En el libro hay un texto titulado “Vergüenza de la memoria telúrica”, sobre éste, la poeta comentó que “lo escribí años antes del terremoto del 2017, y en las presentaciones en vivo es uno de los que más pegan entre el público; la banda, aunque no haya vivido el terremoto de 1985 sí se conecta con él. Pero cuando pasó el temblor del año pasado ya no pude leer el poema en voz alta, porque el poema habla de esta herencia que tenemos del terror, que para nuestros padres era ‘el gran sismo que va a venir’ y ellos habían vivido aterrorizados toda la vida y nosotros habíamos mamado ese terror. Pero de repente ese terror, a los jóvenes se nos volvió real e hizo que viera el poema con otros ojos, porque ya no es un temor imaginario, ya no es un temor basado en un recuerdo que no era nuestro, ahora ya nos lo apropiamos, ya lo vivimos”.
