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La herida emocional en niños y adultos detenidos durante la política de “tolerancia cero” que implementó el gobierno de Donald Trump contra migrantes indocumentados en la frontera con México es honda, según especialistas en psicología infantil, activistas y víctimas directas.
Tessie Borden, vocera de la organización Clérigos y Laicos Unidos por la Justicia Económica (CLUE), dijo que los efectos psicológicos de esa política de Trump “amerita investigarse por organismos internacionales “. “Ese daño de la separación se produce, en primer lugar, porque esas personas son pobres”, subrayó.
María Huinaco, una guatemalteca de 46 años separada de su marido y sus cuatro hijos en la frontera, explica: “Me da tristeza que mi hijo de tres años, ya sea porque entró al baño y no me encuentra, al regresar me reclama: ¿por qué te fuiste?, ¿por qué me dejaste?”.
“Eso sigue en su cabecita y yo les explico que yo no los dejé, sino que el gobierno me los quitó”, lamenta. “Las primeras noches sin mis hijos, los soñaba, me despertaba angustiada, después no podía dormir y me sentía alterada”, recuerda.
