
Nii Parkes (Ghana, 1974), el poeta más importante de África, se encuentra por primera vez en México y en entrevista con Crónica platica sobre su visión de la lucha entre capitalismo y humanismo, opina sobre la obstrucción creativa que generan las etiquetas literarias y reflexiona sobre las historias que se pierden cuando mueren las lenguas.
Este escritor, que radica en Inglaterra y es parte del proyecto África39, lista que contiene a los 39 escritores del África subsahariana menores de 40 años de mayor relevancia, presentará hoy el libro En el lugar de la luz, en el Centro de Creación Literaria Xavier Villaurrutia, en el marco del tercer encuentro de poesía Di/verso 2018.
—No le gusta que encasillen su obra en una corriente literaria…
—Creo que podemos perdernos en las etiquetas literarias. Lo importante es crear la literatura y tener gente relacionada con ella, que vean una reflexión de lo humano en la literatura. Después de eso llegarán las etiquetas, pero no hay que pensar en esos conceptos cuando estás creando.
Los valores humanos que Parkes plasma en su obra, indica, son los conflictos entre el capitalismo y el humanismo, el amor y el conocimiento que hay en las lenguas de cada país.
“Lo que más reflejo en mi trabajo es la lucha entre capitalismo y humanismo. El capitalismo lleva a la gente a un punto en donde dejan de tratarse los unos a los otros, como humanos. También plasmo las historias que los idiomas cargan, porque cada que perdemos o suprimimos una lengua, perdemos el conocimiento sobre una forma de ver el mundo. Es decir, el humanismo es un tema recurrente en mi trabajo, al igual que la idea de que el amor no es reversible”, señala.
Parkes nació en Reino Unido, pero vivió su infancia en Ghana, país en donde creó varias revistas; después ingresó a la Universidad Metropolitana de Manchester, Inglaterra, y desde hace 18 años dirige un Fondo para Escritores en Ghana.
—¿La literatura hace más felices a las personas?
—Pienso que en un principio, la literatura hace feliz a la persona que escribe porque en la vida siempre estamos buscando una meta y cuando la alcanzamos nos sentimos realizados. Creo que cuando los escritores terminamos un poema, otras personas sienten satisfacción, aunque ellos no tengan la misma habilidad expresiva. Ese júbilo que se siente al terminar el poema va más allá de si el poema es animoso, triste o alentador.
Por ejemplo, explica Parkes, cuando alguien lee un poema sobre la muerte puede paradójicamente sentirse feliz. “Al encontrar el poema se da cuenta que otro ser humano ha podido sentir lo mismo que él”.
—¿Cómo es la producción literaria en Ghana?
—No existe. Hay varias generaciones de jóvenes escritores saliendo a la luz, pero no hay infraestructura. Las editoriales publican textos académicos y muy poco de creación de literatura. Entonces muchos escritores se autopublican o son publicados fuera del país.
Sobre su inquietud de crear revistas, Parkes comenta que inició durante sus estudios de preparatoria y que mantiene esa obsesión para abatir los males de la industria editorial en Ghana.
