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Decidido a terminar con las protestas de la oposición, el régimen del presidente nicaragüense Daniel Ortega echó mano nuevamente de sus grupos de choque (turbas sandinistas) y de la Policía Nacional, para tomar ayer el control de la ciudad de Masaya tras un intenso bombardero que duró más de siete horas, contra la comunidad indígena de Monimbó, al sur de esa localidad, una de las que mayor resistencia al gobierno, y que dejó al menos cuatro muertos.
“Cayó Masaya, todo está en silencio, los jóvenes abandonaron las trincheras y huyeron, sus armas eran demasiado pesadas”, dijo una integrante del Movimiento 19 de Abril Masaya. La Asociación Nicaragüense Pro Derechos Humanos (ANPDH) confirmó la muerte de cuatro personas durante el ataque: un policía, un menor de 15 años, una mujer que estaba frente a su casa y un hombre no identificado.
CERCADOS. Varios integrantes de grupos opositores en la zona, aseguraron a través de las redes sociales que miles de integrantes de las fuerzas combinadas —que incluyen policías antidisturbios y turbas sandinistas armados— establecieron un cerco desde primera hora de la mañana alrededor de Masaya, a 29 kilómetros de Managua, para impedir cualquier tipo de ayuda a la población.
Las carreteras que van hacia Masaya fueron cortadas por la Policía Nacional hasta 15 kilómetros antes de llegar a la ciudad. “Oren por nosotros”, pidió el líder del Movimiento 19 de Abril Masaya, Yubrank Suazo, en sus redes sociales, mientras otro de los manifestantes aseguraba: “Estamos cercados”.
Otros muchos habitantes de Masaya compartieron fotografías, videos y audios de los ataques, en los que se observa a policías y hombres encapuchados fuertemente armados disparando y sometiendo a transeúntes, así como maquinaria pesada destruyendo las barricadas que los manifestantes habían erigido para defenderse de las “fuerzas combinadas”.
