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El nuevo presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, está dispuesto a permitir el libre mercado y la propiedad privada en la isla, en la nueva Constitución que será sometida a referéndum, pero ayer advirtió que el Estado comunista no girará hacia el capitalismo.
“En Cuba no hay ni habrá giros capitalistas ni concesiones de ningún tipo a los que de mil modos diferentes buscan alejarnos de las históricas posiciones internacionalistas de la revolución”, dijo ayer Díaz-Canel, quien sucedió en el poder a Raúl Castro desde el 19 de abril, y es el primer presidente sin grados militares que asume el liderazgo en el país en sesenta años de revolución.
En último día de reuniones del 24º Foro de Sao Paulo, que reúne a líderes de la izquierda regional y que se desarrolla en La Habana, el nuevo mandatario quiso maquillar este salto al capitalismo chino, recurriendo a la vieja retórica castrista, luego de advertir que, en su gobierno,”jamás habrá espacio para dividir ni flaquear” y aseguró que la isla “no cederá en sus posiciones antiimperialistas”.
Esta reforma constitucional, que es apoyada por Raúl Castro y sustituirá a la Carta Magna de 1976, reconocerá también el papel de la inversión extranjera como parte de la economía socialista, dominada en su mayor parte por empresas estatales. En Cuba, un 13% de la fuerza laboral es representada actualmente por inversiones privadas conocidas como “trabajo por cuenta propia”.
