
El independentismo catalán se congregó ayer en las calles de Barcelona para reclamar a la justicia española que deje en libertad a los nueve líderes secesionistas que mantiene en prisión preventiva desde hace meses.
La marcha se celebró bajo el lema “Ni cárcel, ni exilio: les queremos en casa”, y congregó a cerca de 110 mil personas según las entidades convocantes, Asociación Nacional Catalana, Òmnium Cultural y la Asociación Catalana por los Derechos Civiles.
Las entidades pretendían mandar un mensaje al nuevo presidente español, el socialista Pedro Sánchez, en el sentido de que acercar a los presos a Cataluña no es suficiente. Aseguraron que no consideran esta decisión un “gesto político” y exigieron la libertad de todos ellos.
La marcha contó con la presencia de un enorme séquito de líderes políticos independentistas, entre los que destacaron el expresidente catalán Artur Más y el actual presidente, Quim Torra, que aseguró que los ciudadanos saldrán a la calle “una y otra vez hasta que los presos y exiliados vuelvan a casa”. Y se preguntó: “Cuatro países juzgan de una manera y España de otra, ¿Quién está equivocado?”. “Cada minuto que están presos es una indecencia política”, remató el líder independentista.
El cuestionamiento de Torra llegó dos días después de que la justicia alemana resolviera, como ya hizo la belga en diciembre, que el expresidente catalán Carles Puigdemont, imputado en España por el pulso independentista del pasado otoño, sólo puede ser extraditado por malversación de fondos, y no por un delito de rebelión, como pretendía el juez Pablo Llarena.
