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“Ante la profundización de la grave crisis de DH en #Nicaragua, llamamos a la comunidad internacional a pronunciarse y exigir al Estado respetar y garantizar derechos de su población”, urgió ayer Antonia Urrejola, relatora para Nicaragua en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), en un mensaje a través de Twitter.
El secretario ejecutivo de la CIDH, Paulo Abrão, se sumó a la denuncia del ataque de paramilitares contra los estudiantes de la Universidad de Managua (UNAN) y en una iglesia, pero también denunció un ataque coordinado entre policías y paramilitares contra la comunidad indígena de Monimbó, en la ciudad de Masaya. Ataques, dijo, ejecutados “con violencia brutal”.
Abrão calificó esos ataques de “inadmisibles” e instó al régimen nicaragüense a un cese al fuego.
También el gobierno brasileño denunció que “la escalada de violencia contra la sociedad civil, con agresiones físicas a eclesiásticos, periodistas y defensores de los Derechos Humanos, es inaceptable”, mientras que el gobierno chileno instó a Ortega a terminar con la violencia y retomar el diálogo.
Además, la vicepresidenta y canciller costarricense, Epsy Campbell, condenó “vehementemente” el ataque y aseguró que “deplora que no se permitiera el acceso de asistencia médica”.
También los senadores estadounidenses Bill Nelson y Marco Rubio repudiaron el asalto a estudiantes. “La violencia perpetrada por el régimen de Ortega es reprensible y no debe tolerarse. Es inquietantemente similar a la de Nicolás Maduro y Raúl Castro”, se lamentó el demócrata Nelson.
Por su parte, el republicano Rubio manifestó que los atacantes “tendrán que rendir cuentas y enfrentar la Justicia”.
